
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha afirmado desde el lugar del accidente que se van a decretar tres días de luto oficial por la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba), en la que han perdido la vida al menos 39 personas. El jefe del Ejecutivo ha subrayado que el compromiso del Gobierno es esclarecer completamente lo ocurrido y trasladar a la ciudadanía toda la información «en cuanto se conozca la verdad».
El siniestro, registrado el domingo por la tarde tras el descarrilamiento de un tren de alta velocidad, ha dejado además más de un centenar de heridos. Según el último balance sanitario, 43 personas permanecen ingresadas en distintos hospitales, de las cuales 12 se encuentran en estado crítico en unidades de cuidados intensivos, entre ellas un menor.
Desde el Ejecutivo se insiste en que las cifras aún pueden variar. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha advertido de que el número de víctimas mortales «no es definitivo», mientras continúan las labores de rescate, atención a los heridos e identificación de los fallecidos.
En los dos trenes implicados viajaban cerca de medio millar de pasajeros. En el convoy de Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid se encontraban 294 personas, mientras que en el Alvia que se dirigía de Madrid a Huelva iban otras 187. La compañía italiana ha comunicado que el tren accidentado había superado su última revisión técnica apenas cuatro días antes del suceso.
La magnitud de la tragedia ha llevado a activar un amplio dispositivo para la identificación de las víctimas. La Guardia Civil ha habilitado oficinas específicas para la recogida de muestras de ADN en varias ciudades —Madrid, Sevilla, Córdoba, Huelva y Málaga— con el fin de acelerar este proceso, que las autoridades califican de complejo debido al estado de algunos cuerpos.