El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó este lunes dos de los puntos de la Península más arrasados por los incendios. Desde su residencia vacacional en Lanzarote, el jefe del Ejecutivo se trasladó en Falcon hasta Salamanca y, desde allí, empleó helicópteros militares para desplazarse a los centros de mando instalados en Zamora y Cáceres. En ambos lugares estuvo acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y un nutrido equipo de asesores, según ha adelantado The Objective.
Para este operativo, Moncloa movilizó dos aparatos Eurocopter AS332 L2 Superpuma del Ejército del Aire, que fueron enviados vacíos desde Madrid hasta la capital salmantina para recoger al presidente. Estas aeronaves, habitualmente destinadas a transporte VIP, son del mismo modelo que el Ministerio de Transición Ecológica utiliza como bombarderos semipesados en la campaña contra incendios, aunque este año solo dispone de un ejemplar en servicio para toda España.
Ese mismo lunes, los registros aéreos mostraban únicamente tres Superpuma estatales en vuelo sobre la Península: uno operaba sobre Orense descargando agua en tareas de extinción, mientras que los otros dos —PUMA71 y PUMA72— estaban dedicados a los traslados presidenciales. Al día siguiente, uno de ellos devolvió a Sánchez a Salamanca para embarcar de nuevo rumbo a Canarias.
El contraste es evidente: el único Superpuma configurado como bombardero semipesado, con capacidad para soltar hasta 4.500 litros de agua, se encontraba trabajando en solitario en medio de una campaña marcada por la carencia de helicópteros pesados. La flota de Kamov Ka-32, ocho aparatos esenciales en la lucha contra los incendios, continúa en tierra por segundo verano consecutivo debido a las sanciones a Rusia, que impiden su mantenimiento.
La sustitución de estas aeronaves no se ha producido. El Gobierno ha reforzado el dispositivo con aviones anfibios y helicópteros ligeros —con depósitos de entre 1.000 y 2.500 litros—, pero la propia documentación oficial reconoce una merma en las capacidades de descarga y maniobra respecto a los Kamov. El Ministerio de Transición Ecológica admite que ningún otro helicóptero del mercado ofrece la misma relación entre coste y potencia operativa.
La situación se complica con el deterioro de la flota de aviones anfibios Canadair CL-215T. Un plan de modernización adjudicado en 2022 por más de 22 millones de euros quedó bloqueado al carecer la empresa contratada de la autorización del fabricante, lo que ha dejado en el aire la renovación de diez unidades. Este fracaso amenaza con agravar aún más la falta de medios aéreos en las campañas venideras.