El domingo la prisión de Topas (Salamanca) registró una pelea multitudinaria en la sala de televisión del Módulo 6, donde grupos de internos iberoamericanos y magrebíes se enfrentaron arrojando sillas, mesas y otros objetos, según denunció Comisiones Obreras. La intervención rápida del personal penitenciario evitó consecuencias más graves. Aun así, doce reclusos terminaron aislados mediante medios coercitivos y dos fueron trasladados a Enfermería.
El sindicato atribuyó estos graves incidentes al aumento «descontrolado» de internos, a la falta estructural de personal y a la llegada constante de perfiles «altamente conflictivos», cuyos grados de tratamiento no se ajustarían a su comportamiento real, tal y como recogió Ical.
La organización defendió la «profesionalidad, serenidad y eficacia» del equipo del centro, un colectivo que trabaja «en un entorno marcado por la elevada conflictividad». Según recordó CC. OO., una vez más la plantilla asumió riesgos para contener una situación que pudo haber derivado en un escenario mucho más serio.
El sindicato remarcó también que la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior que dirige el ministro Fernando Grande Marlaska, conoce desde hace meses la situación y ha recibido avisos formales mediante escritos y reuniones. A pesar de estas advertencias, no se ha adoptado ninguna medida que reduzca la presión que soporta el centro, cuyo número de internos —muchos de ellos catalogados como peligrosos o con antecedentes violentos— está dejando la operatividad del penal al borde del límite.
CC. OO. denunció además que numerosos reclusos llegan a Topas adscritos a grados que no se corresponden con su conducta real, una práctica que calificaron de «habitual» y que perjudica tanto la seguridad del personal como la convivencia interna.
Por ello, la organización exigió medidas urgentes, entre ellas un incremento inmediato del número de trabajadores y una reducción del volumen de internos asignados al centro, ajustándolo a los recursos reales disponibles.
CC. OO. insistió en que los disturbios del Módulo 6 «no son un hecho aislado», sino un síntoma evidente del colapso progresivo que afecta al centro penitenciario de Topas. Según advierten, sin una escucha real a la plantilla, sin más medios humanos y sin ajustar la clasificación y distribución de los internos, episodios como el del domingo volverán a producirse.
El sindicato concluyó que continuará defendiendo la seguridad y la salud de los trabajadores penitenciarios, y que «alzará la voz donde sea necesario» para impedir que se sigan ignorando los riesgos que afronta diariamente la plantilla del centro salmantino.