La convocatoria se está extendiendo en las últimas horas con carteles, capturas y vídeos
Periodistas marroquíes difunden en sus redes una gran marcha popular para el 20 de septiembre: «Llamamos a la movilización para liberar Ceuta»
Periodistas marroquíes difunden en sus redes una gran marcha popular para el 20 de septiembre: «Llamamos a la movilización para liberar Ceuta»
Mensaje que circula en las rrss. LA GACETA
Por Unai Cano
4 de septiembre de 2026

Periodistas y ciudadanos marroquíes han empezado a difundir a través de sus redes sociales un llamamiento a una marcha popular para el domingo 20 de septiembre con el lema de «liberar Ceuta». En los mensajes que circulan se invita a una movilización para reclamar también Melilla y otros territorios que Rabat considera ocupados por España. La convocatoria se está extendiendo en las últimas horas con carteles, capturas y vídeos reenviados de cuenta en cuenta, sin que por el momento exista un comunicado oficial del Gobierno marroquí que la avale como acto de Estado.

El llamamiento llega en un momento de máxima tensión bilateral. A finales de julio, decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta en la mayor entrada ilegal registrada en la ciudad autónoma, un episodio que aún mantiene a miles de inmigrantes en el enclave y ha provocado protestas masivas en Ceuta y en el resto de España. En paralelo, ministros marroquíes han elevado el tono soberanista al hablar de «derecho histórico» sobre Ceuta y Melilla y de «liberación de ciudades ocupadas», un lenguaje que Madrid rechaza de forma explícita.

La fecha no es casual. El 20 de septiembre cae tres días antes de las elecciones legislativas en Marruecos, previstas para el 23. En ese contexto preelectoral, la causa de Ceuta y Melilla vuelve a usarse como bandera identitaria en redes, foros nacionalistas y cuentas de periodistas con amplio seguimiento. Quienes impulsan la difusión presentan la marcha como un acto popular para «poner fin a la ocupación», mientras en España el mismo mensaje se interpreta como una nueva presión política sobre un territorio español reconocido por la Unión Europea.

Las autoridades españolas mantienen que Ceuta es parte integrante de España y que su estatuto no está sujeto a negociación. El Gobierno de Pedro Sánchez ha convocado a la embajadora marroquí por declaraciones ministeriales y sostiene, al menos de momento, que los servicios de inteligencia no atribuyen a Rabat la organización de la avalancha de julio, aunque informes policiales y la oposición apuntan a una actuación permisiva o dirigida desde el lado marroquí. En Ceuta, vecinos y cargos locales exigen retornos, refuerzo fronterizo y el fin de lo que describen como abandono institucional.

Queda por ver si el llamamiento del 20 de septiembre se traduce en una concentración real y de qué tamaño, o si permanece como campaña digital. Lo que ya es un hecho es el efecto político del mensaje: reabre, en plena invasión migratoria, la reivindicación marroquí sobre Ceuta y obliga a Madrid a vigilar no sólo la frontera física, sino también la capacidad de las redes para convertir una consigna —»llamamos a la movilización para liberar Ceuta»— en un nuevo foco de tensión entre ambos países.

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