Un estudio publicado por el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) plantea cómo debería articular España la defensa de Ceuta y otros territorios extrapeninsulares ante una crisis que llegase a convertirse en una amenaza militar directa contra la soberanía nacional.
La respuesta descrita pasa por mucho más que reforzar la frontera terrestre: contempla una defensa multidominio que combine misiles, drones armados, artillería de costa, sistemas antiaéreos y antidrones, guerra electrónica, ciberdefensa y medios de inteligencia y vigilancia, además de fuerzas capaces de impedir desembarcos, infiltraciones o ataques terrestres.
El análisis forma parte del Cuaderno de Estrategia 234, Puertos del Estado y la defensa nacional, publicado por el CESEDEN en marzo de 2026. El capítulo dedicado a la «disuasión y defensa de los territorios extrapeninsulares y de sus puertos» está firmado por el teniente general Ramón Armada Vázquez.
El documento adquiere especial actualidad tras la crisis sufrida recientemente en Ceuta, que ha vuelto a colocar en primer plano la vulnerabilidad de una ciudad española situada en el norte de África y sometida históricamente a las reivindicaciones territoriales de Marruecos. El propio estudio recuerda tanto la ocupación marroquí de la isla de Perejil en 2002 como la entrada ilegal masiva registrada en Ceuta en mayo de 2021 y sostiene que estos antecedentes aconsejan adoptar medidas específicas de ámbito nacional.
Misiles y drones armados contra una amenaza procedente del mar
Uno de los puntos más relevantes del estudio es la protección de Ceuta frente a una eventual amenaza marítima. El CESEDEN contempla que la defensa de puntos estratégicos pueda incorporar «fuego directo de artillería de costa, misiles y drones armados» para hacer frente a medios navales enemigos. A estas capacidades se sumarían unidades terrestres desplegadas para impedir desembarcos anfibios, infiltraciones o ataques por tierra.
La experiencia de la guerra de Ucrania aparece como una de las referencias utilizadas por el autor. El documento destaca cómo Kiev, pese a partir con una flota muy inferior a la rusa, logró emplear capacidades lanzadas desde tierra para dificultar las operaciones navales de Moscú y proteger espacios estratégicos.
La idea que subyace es especialmente relevante para Ceuta: la defensa del territorio no dependería exclusivamente de disponer de una gran fuerza naval permanente en sus inmediaciones, sino también de negar al adversario la libertad de acción desde tierra.
Defensa antiaérea y sistemas contra drones
El cielo sería otro de los campos esenciales de una eventual defensa. Las fuerzas terrestres deberían disponer de sistemas antiaéreos y medios específicos contra aeronaves no tripuladas para responder tanto a ataques convencionales como a la proliferación de drones que ha transformado los conflictos modernos.
El estudio contempla además la utilización de sensores terrestres, medios electrónicos, comunicaciones y drones de reconocimiento para obtener información constante sobre los movimientos del adversario.
La protección aérea no correspondería exclusivamente al Ejército de Tierra. El documento señala que la defensa de estos territorios exigiría integrar capacidades terrestres con el Mando Operativo Aéreo, los medios antiaéreos del Ejército y de la Armada y el sistema nacional de vigilancia y control aeroespacial.
Guerra electrónica para neutralizar las comunicaciones enemigas
El escenario contemplado por el CESEDEN incluye también un dominio que se ha convertido en decisivo en Ucrania y otros conflictos recientes: el espectro electromagnético. La guerra electrónica tendría dos objetivos.
Por un lado, proteger los puestos de mando, comunicaciones y emisiones españolas frente a interferencias o ataques. Por otro, localizar, analizar y neutralizar las emisiones del enemigo, dificultando sus comunicaciones, sensores y sistemas de mando y control.
De este modo, una eventual defensa de Ceuta no se limitaría al intercambio de fuego convencional, sino que trataría también de impedir que el adversario pudiera coordinar eficazmente sus fuerzas y utilizar sus capacidades tecnológicas.
La ciberdefensa, otro frente de batalla
El componente digital forma parte igualmente de la arquitectura prevista. El estudio reclama capacidades de ciberdefensa destinadas a mantener operativos los sistemas españoles de mando, comunicaciones y control durante una crisis.
La defensa global implicaría conjuntamente los ámbitos terrestre, marítimo, aéreo, espacial y ciberespacial, coordinados además con las distintas administraciones y operadores civiles responsables de infraestructuras estratégicas.
La protección de centrales energéticas, comunicaciones, centros de mando y otras infraestructuras críticas sería fundamental para evitar que una agresión híbrida o convencional pudiera paralizar Ceuta antes siquiera de producirse un enfrentamiento militar abierto.
El puerto de Ceuta sería fundamental para resistir
El estudio concede una importancia especial al puerto de Ceuta. La razón es geográfica: al encontrarse en territorio extrapeninsular, la ciudad depende de sus conexiones marítimas para recibir refuerzos militares, combustible, alimentos, suministros y otros recursos procedentes de la Península.
En caso de conflicto, el puerto se convertiría por tanto en uno de los principales objetivos que debería proteger España. El documento sostiene que estos enclaves son esenciales tanto para sostener las fuerzas militares desplegadas como para abastecer a la población civil e incluso permitir una eventual evacuación.
Por ello, reclama que las instalaciones portuarias puedan garantizar la llegada «rápida y ordenada» de recursos militares y que exista coordinación previa sobre cuestiones aparentemente logísticas pero fundamentales en una crisis, como la capacidad de los muelles, disponibilidad de grúas, remolcadores y desembarco simultáneo de cargas.
El estudio recuerda las reivindicaciones marroquíes
El capítulo dedica un apartado específico a Ceuta y Melilla y recuerda las reclamaciones mantenidas por Marruecos sobre los territorios españoles del norte de África. También cita expresamente la crisis migratoria de Ceuta de 2021, que algunos especialistas han interpretado como un ejemplo de estrategia híbrida o de «zona gris» marroquí.
Frente a este escenario, el estudio considera necesario que el Plan Integral de Seguridad de Ceuta y Melilla incorpore sus puertos, las operaciones permanentes de presencia, vigilancia y disuasión de los espacios de soberanía y los instrumentos civiles y militares necesarios para responder ante una escalada.
La propia Estrategia de Seguridad Nacional reconoce que ambas ciudades requieren una «especial atención» de la Administración General del Estado debido a su posición en África y a la singularidad de constituir fronteras españolas y europeas.
No es un plan secreto de invasión ni confirma que estos sistemas estén desplegados
El alcance del documento requiere una precisión fundamental. El CESEDEN no está revelando un plan operativo español para una guerra con Marruecos, ni el texto significa que Ceuta disponga actualmente de todos los misiles, drones armados, sistemas antidrones o medios de guerra electrónica descritos.
El propio análisis aborda las capacidades que deberían integrarse en la defensa de los territorios extrapeninsulares y sus puertos y formula recomendaciones estratégicas para mejorar su protección. El CESEDEN presenta además estos cuadernos como trabajos de estudio y propuesta, no como órdenes operativas de las Fuerzas Armadas.
Pero la relevancia del documento reside precisamente en que un organismo dependiente del Ministerio de Defensa identifica públicamente qué capacidades serían necesarias para proteger Ceuta y Melilla ante una crisis de mayor intensidad.