«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El crecimiento demográfico dependerá exclusivamente de la inmigración

Reemplazo poblacional acelerado: el INE proyecta que cuatro de cada diez residentes en España habrán nacido en el extranjero en 2076

Inmigrantes ilegales llegando al CETI de Ceuta. Europa Press.

España se encamina hacia una transformación demográfica sin precedentes. El 40,4% de la población residente en el país habrá nacido en el extranjero dentro de cincuenta años, según las nuevas proyecciones publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El organismo advierte de que estos cálculos no constituyen una predicción cerrada, sino una estimación de lo que ocurriría si se mantienen las tendencias actuales de natalidad, mortalidad e inmigración. Bajo ese escenario, el grueso del crecimiento se produciría durante los próximos quince años. España ganaría 4,25 millones de habitantes hasta 2041, un incremento del 8,6%, y superaría los 53,8 millones de residentes.

El aumento no procederá de los nacimientos. El saldo vegetativo será negativo durante todo el periodo y únicamente la inmigración internacional evitará que la población española disminuya. Como consecuencia, el peso de las personas nacidas en España descendería progresivamente desde el 79,8% actual hasta el 59,6% en 2076.

Más de 15 millones de inmigrantes netos según el INE

El INE calcula para 2026 un saldo migratorio próximo al registrado en 2024, cuando la diferencia entre entradas y salidas alcanzó las 626.268 personas. Aunque el saldo se reduciría ligeramente en los años posteriores, permanecería positivo durante todo el horizonte analizado, según recoge El Debate.

La inmigración aportaría una ganancia neta de 2,7 millones de personas durante los primeros cinco años, de 6,3 millones hasta 2040 y de 15,5 millones hasta 2075. Estas cifras muestran que el futuro demográfico de España dependerá casi por completo de la entrada continuada de población extranjera, mientras la población nacida en el país disminuye por la baja natalidad y el envejecimiento.

El INE contempla diferentes escenarios. Según la evolución de la fecundidad y la inmigración, la población española podría situarse dentro de cincuenta años entre los 42,7 millones y los 64 millones de habitantes. En un escenario hipotético sin saldo migratorio, España caería hasta 31,7 millones de residentes, casi veinte millones menos que en la actualidad.

Una sociedad más envejecida

El envejecimiento seguirá avanzando pese al fuerte crecimiento migratorio. La población de 65 años o más, que representa actualmente el 21,1% del total, alcanzaría aproximadamente el 30,9% en 2076. La población de entre 20 y 64 años reduciría su peso desde el 60,9% actual hasta alrededor del 54,5%.

La tasa de dependencia —la proporción de menores de 16 años y mayores de 64 respecto a la población en edad de trabajar— alcanzaría un máximo del 73,2% al final del periodo.

Las proyecciones dibujan así una España más poblada, más envejecida y profundamente transformada por la inmigración. El crecimiento demográfico no responderá a una recuperación de la natalidad nacional, sino a la llegada sostenida de millones de personas nacidas fuera del país.

El informe vuelve a situar en el centro del debate la ausencia de una política familiar y de natalidad capaz de garantizar el relevo generacional, así como las consecuencias sociales, culturales y económicas de confiar todo el crecimiento de la población a la inmigración.

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