«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Se plantea ingresar en el seminario y orientar su futuro hacia la vocación religiosa

El infierno de Álvaro, el niño viral que buscaba «la tranquilidad» en la piscina: no salió a la calle durante cinco años y sufrió agresiones y amenazas de muerte

Álvaro. Redes sociales

Tan sólo tenía 12 años cuando una reportera se le acercó para preguntarle por qué había elegido una piscina de Teruel para pasar el día. Lo que parecía una entrevista intrascendente de verano terminó convirtiéndose en un episodio que marcaría buena parte de su adolescencia y juventud.

Más de una década después, Álvaro, hoy de 25 años, ha relatado en una entrevista concedida al canal de YouTube Tiparraco las consecuencias que, según asegura, sufrió tras la difusión masiva de aquel vídeo, convertido con el tiempo en un fenómeno viral en internet.

Durante la conversación, el joven explicó que una respuesta espontánea que dio siendo niño provocó una fuerte reacción pública. Según cuenta, nunca imaginó que unas palabras pronunciadas con apenas 12 años acabarían generando una controversia de tal magnitud ni que seguirían persiguiéndole tantos años después.

Álvaro sostiene que el impacto fue inmediato tanto en su vida personal como en su entorno escolar. Relata que comenzó a sentirse aislado por parte de algunos compañeros de clase y que, con el paso del tiempo, sufrió episodios de hostigamiento que trascendieron el ámbito académico.

Entre las situaciones más difíciles que recuerda se encuentran agresiones, insultos y amenazas que, según afirma, se prolongaron durante años. El joven asegura que la presión fue especialmente intensa durante su adolescencia, una etapa en la que llegó a evitar salir a la calle para no encontrarse con personas que lo reconocían por aquel vídeo.

Según su testimonio, en numerosas ocasiones grupos de individuos lo seguían, lo increpaban o lo señalaban públicamente. Afirma que esas experiencias acabaron condicionando gran parte de su vida cotidiana y limitaron seriamente su libertad de movimientos durante varios años.

Además de las repercusiones sociales, Álvaro asegura que también tuvo que enfrentarse a diversas denuncias relacionadas con el contenido de aquellas declaraciones. Según explicó en la entrevista, llegó a verse implicado en numerosos procedimientos judiciales derivados de acusaciones de racismo, xenofobia o incitación al odio por unas manifestaciones realizadas cuando aún era menor de edad.

El joven reconoce que el episodio le dejó una profunda huella emocional. Relata que hubo momentos especialmente complicados en los que el desgaste psicológico acumulado le llevó a plantearse pensamientos muy negativos sobre su futuro. Sin embargo, afirma que esas ideas quedaron atrás con el paso del tiempo y que actualmente afronta la situación desde una perspectiva muy distinta.

«Ahora soy capaz de tomármelo con humor», vino a señalar durante la entrevista, aunque admitió que alcanzar ese punto no fue sencillo debido a los años de presión y exposición pública que siguieron a la viralización del vídeo.

Actualmente, Álvaro está centrado en sus estudios relacionados con la producción agropecuaria y asegura que intenta construir una vida alejada de la polémica que marcó parte de su juventud. Entre sus proyectos personales, incluso contempla la posibilidad de ingresar en el seminario y orientar su futuro hacia la vocación religiosa.

Lo que comenzó como una sencilla pregunta en una piscina durante un verano terminó convirtiéndose, según relata el propio protagonista, en una experiencia que condicionó buena parte de su desarrollo personal y que todavía hoy sigue despertando interés en redes sociales y medios digitales.

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