Una influencer francesa llamada Thaïs d’Escufon que sufrió un intento de agresión sexual por parte de un inmigrante tunecino se enfrenta a una posible pena de prisión por unas declaraciones realizadas en televisión en el año 2023.
Según su propio relato, en diciembre de 2021 o 2022 un individuo de origen tunecino entró en su domicilio de Toulouse, la retuvo durante unos 25-30 minutos y le exigió actos de naturaleza sexual. Ella cuenta que accedió a darle un beso en la mejilla para que se marchara y que posteriormente denunció los hechos ante la policía. El caso, según ha explicado ella misma, no prosperó de forma significativa.
Ahora, tres años después de ese incidente, d’Escufon está pendiente de sentencia en un proceso judicial por haber denunciado esta nueva realidad que sufren los franceses. El pasado 18 de abril compareció ante un tribunal francés acusada de incitación al odio racial por unas frases que pronunció en el canal BFM TV durante un debate sobre un caso de violación. En ese momento afirmó que «el principal peligro para las mujeres en Francia es la inmigración» y precisó que se refería a «los hombres inmigrantes, africanos, negros y árabes».
La agencia antirracista DILCRAH presentó la denuncia contra ella. El fiscal consideró que sus palabras constituían una estigmatización de un colectivo y solicitó pena de prisión. El veredicto está previsto para el próximo 18 de junio de 2026. De ser condenada, podría enfrentarse a hasta un año de cárcel y una multa de 45.000 euros, según la legislación francesa sobre delitos de prensa.
d’Escufon, antigua portavoz del movimiento disuelto Génération Identitaire y creadora de contenido político en YouTube, sostiene que está siendo perseguida judicialmente por expresar una opinión basada en datos de delincuencia y en su propia experiencia como víctima. En un vídeo publicado ayer denunció lo que considera una doble vara de medir: «En Francia es mejor ser un inmigrante agresor de mujeres que una identitaria que ama su país».
El caso ha generado un intenso debate en Francia sobre los límites entre la crítica a la inmigración y los delitos de odio. Mientras sus seguidores la presentan como una mujer valiente que denuncia realidades incómodas tras haber sufrido violencia, sus críticos argumentan que sus generalizaciones alimentan el racismo y la estigmatización de colectivos enteros. La sentencia del 18 de junio determinará si sus palabras de 2023 cruzaron o no la línea penal.