La radio de los obispos españoles, la COPE, dedica a la inmigración una pasión que la audiencia cristiana no encuentra en otros asuntos, como los 100.000 abortos anuales, el encarecimiento de la vivienda o el empobrecimiento de los fieles. ¿Por qué así recibe de la izquierda el salvoconducto de solidaria y humana? Para persuadir a su audiencia de que hay que aceptar a los inmigrantes ilegales en España, la COPE recurre a todo tipo de trucos, incluso los más sentimentaloides; el primero de ellos, es la repetición de un discurso monocorde sin una sola voz que lo contradiga, desde los jefes a los becarios.
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, el arzobispo Luis Argüello, que celebró en febrero el anuncio del Gobierno de proceder a la regularización de 500.000 supuestos extranjeros, justifica el acarreo de millones de personas a España y Europa con los argumentos materialistas puestos en circulación hace décadas por los liberales y luego por los socialistas.
En cambio, no mencionó ni la caída de los salarios, ni la saturación de los servicios públicos, ni la delincuencia. Su único reproche al Gobierno de izquierdas, que pretende incorporar a la Constitución el «derecho al aborto», fue su recurso al decreto-ley, en vez de una ley, tal como proponía la Iniciativa Legislativa Popular respaldada por la Iglesia y el PP. Mediante una ley debatida en las Cortes, se habría alcanzado, según el arzobispo de Valladolid, un «acuerdo de Estado», mediante un «diálogo profundo».
La conducta de los empleados de la COPE rompe todo comedimiento, como ha hecho la corresponsal de la COPE que acompañó a León XIV en su viaje a Argelia. Eva Fernández entregó al Papa, delante de los demás periodistas, un fragmento de un cayuco naufragado, decorado con dibujos que lo hacen más atractivo. Se presentó el trozo de madera como un símbolo de la tragedia migratoria, sin mencionar, por supuesto a las mafias, ni la responsabilidad de los gobiernos africanos en la miseria de sus países. El régimen argelino, además, se niega a admitir la repatriación de sus nacionales condenados en Francia.
Ayer, la COPE dio voz a las asociaciones del aparato de la Iglesia española que aprueban la regularización, como la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES), la Conferencia Española de Religiosos, Cáritas y el Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, varias de las cuales reciben numerosas subvenciones públicas por atender a menas o dar cursos de idiomas a los inmigrantes. Según la emisora, la medida supone un acto de «responsabilidad política, ética y social».
En el programa La Linterna, el periodista Ángel Expósito, que durante la pandemia del covid pidió la inoculación obligatoria, y la jefa del área de Sociedad en COPE, Carmen Labayen, enumeraron y explicaron los requisitos para que los solicitantes pudieran acceder a la residencia legal. Un servicio que no suelen prestar con las embarazadas que no quieren abortar. Pareciera que los gestores de la COPE hubieran reducido los mandamientos y el magisterio católicos a dos: ama a los inmigrantes más que a tu patria y a tu familia, y marca la equis en la casilla del IRPF.