
La ciudad de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) vivió el pasado domingo una jornada de máxima tensión tras el secuestro de una bebé de apenas un año por parte de su padre, un joven de 23 años y nacionalidad dominicana. La menor fue rescatada sana y salva tras un operativo contrarreloj de los Mossos d’Esquadra que se prolongó durante siete horas.
El suceso comenzó cuando el hombre irrumpió violentamente en el refugio donde su expareja trataba de rehacer su vida tras ser expulsada del hogar común. Acompañado de un cómplice, golpeó a la mujer en el rostro, le provocó cortes en las extremidades y agredió también al hombre que había ofrecido apoyo a la víctima.
Tras la agresión, el individuo huyó con la bebé en brazos y armado con un cuchillo. Durante horas, hostigó a la madre enviándole imágenes y vídeos en los que aparecía apuntando a la pequeña con el arma, en un intento de presionarla psicológicamente y obtener información sobre su vida sentimental.
La Unidad Central de Secuestros y Extorsiones activó un despliegue coordinado con la policía local de L’Hospitalet. Los agentes rastrearon al secuestrador gracias a la señal de su teléfono móvil, que lo situaba en las inmediaciones del Hospital de la Cruz Roja.
Para atraerlo, los Mossos utilizaron un recurso inusual: trasladaron a la madre a urgencias para tratar sus heridas y filtraron imágenes de su presencia hospitalaria. El secuestrador cayó en la trampa y acudió al recinto. Un agente lo localizó en un banco del hospital, con la niña a su lado. La intervención se llevó a cabo sin resistencia y la bebé pudo ser entregada de inmediato a su madre.
El juez ha decretado prisión preventiva para el padre, que se enfrenta a cargos de sustracción de menores y lesiones. Su cómplice ha quedado en libertad a la espera de citación judicial.