La portavoz de Emergencia Demográfica y Políticas Sociales de VOX, Rocío de Meer, ha durado menos de tres minutos en el programa ‘Todo es Mentira’ de Risto Mejide tras desmontar el bulo difundido por los medios del bipartidismo de que VOX quiere deportar a ocho millones de inmigrantes. La diputada ha interrumpido de inmediato el relato del programa para exigir una rectificación por lo que ha calificado como “una mentira deliberada” basada en una noticia falsa publicada por El País y replicada por otros medios afines al PSOE y al PP.
“Nosotros jamás hemos dicho que queremos deportar a ocho millones de personas. Eso es rotundamente falso, y les mandaremos un burofax para que lo rectifiquen”, ha afirmado de Meer nada más comenzar su intervención. El rótulo del programa —“VOX quiere deportar a ocho millones de inmigrantes y sus hijos”— ha encendido la indignación de la diputada, que ha acusado al espacio de manipular sus declaraciones y tergiversar deliberadamente el mensaje del partido.
En apenas unos minutos, de Meer ha desgranado con firmeza la posición real de VOX: expulsar a los inmigrantes ilegales, a los que han venido a delinquir, a quienes no respetan la cultura ni las leyes del país, y a los menores no acompañados que deben reunirse con sus familias en sus países de origen. “No hemos cambiado ni una coma de nuestro discurso, y ustedes lo saben”, ha zanjado.
Mientras Risto Mejide intentaba restar seriedad al asunto recordando que el programa es “de humor”, la diputada le ha replicado que no tenía gracia difundir bulos sobre formaciones políticas y menos aún en un contexto de inseguridad creciente en barrios humildes. “No creo que se ría mucho la familia de la chica violada en Alcalá o los vecinos de El Ejido donde un inmigrante apuñaló a un español hace 24 horas”, ha denunciado.
El ambiente se ha vuelto tenso cuando Mejide le ha reprochado estar “dando un mitin”, a lo que de Meer ha respondido: “Si ustedes mienten sobre mí y sobre mi partido, yo tengo derecho a defenderme, aunque este programa sea de humor y de trinchera ideológica”.
Finalmente, el intercambio ha acabado de forma abrupta, y la diputada apenas ha tenido tiempo de terminar su intervención antes de que el programa pasara página, visiblemente incómodo con el tono firme y la claridad de su exposición.