El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estaría preparando nuevas cesiones en materia fiscal a Cataluña con el objetivo de facilitar el respaldo de Junts y ERC a los Presupuestos que el Ejecutivo pretende presentar para 2027. Según fuentes de la Agencia Tributaria citadas por The Objective, dentro del organismo ya se estarían realizando pruebas en determinados programas informáticos vinculadas a ese posible traspaso de competencias.
Esos movimientos internos habrían contribuido a aumentar la tensión en la Agencia Tributaria, en un momento en el que la institución atraviesa una etapa especialmente delicada. La dimisión de su hasta ahora directora general, Soledad Fernández, se interpreta en algunos sectores del organismo como una señal del malestar existente ante las presiones políticas y judiciales que rodean a la institución.
Fuentes consultadas por el citado medio sostienen que la Agencia estaría empezando a trabajar en aspectos técnicos relacionados con una eventual transferencia de funciones hacia una futura administración tributaria catalana. Según esa versión, se estarían desarrollando pruebas y revisiones en aplicaciones informáticas, aunque todavía no se trataría de pasos irreversibles ni de medidas de especial gravedad.
La preocupación, según esas mismas fuentes, radica en el alcance que puedan llegar a tener esos preparativos. Advierten de que una cosa es realizar trabajos preliminares y otra muy distinta permitir el acceso a información sensible o a herramientas internas de la Agencia Tributaria estatal desde una estructura autonómica catalana.
En ese contexto, algunos trabajadores del organismo creen que la salida de Soledad Fernández podría estar relacionada con el temor a quedar asociada a una operación de gran calado institucional. «No le gustará quedar como la directora de la Agencia Tributaria que acabó con ella», resumen fuentes internas citadas por The Objective, que interpretan su marcha como un intento de apartarse antes de que el proceso avance más.
La crisis en la cúpula no se limitaría a la directora general. También se apunta a posibles salidas de responsables de áreas clave como Recursos Humanos, Inspección y Recaudación. Entre los nombres mencionados figuran María Consuelo Sánchez, responsable de Recursos Humanos; Manuel Trillo, jefe de Inspección; y Virginia Muñoz, al frente de Recaudación.
Algunas fuentes del organismo dan por hecho que varios de ellos han pedido vacantes en el exterior, principalmente en consejerías financieras de embajadas. En concreto, se menciona la posibilidad de que la responsable de Recursos Humanos opte a un puesto en la Embajada de Estados Unidos, mientras otros altos cargos podrían marcharse a destinos como Ginebra u otras plazas internacionales.
No obstante, fuentes oficiales de la Agencia Tributaria rechazan que exista una dimisión en bloque o una crisis vinculada a la financiación catalana. Según su versión, los relevos estaban previstos desde hace meses y se habían mantenido en reserva mientras seguía abierta la campaña de la renta. También subrayan que algunas candidaturas a puestos en el exterior se presentaron el pasado 30 de abril, antes de la última controversia política sobre la financiación autonómica.
El malestar interno, según las fuentes críticas, no nace únicamente de la negociación con Cataluña. La Agencia Tributaria se ha visto salpicada en los últimos meses por distintos asuntos de alta sensibilidad política y judicial, desde el caso Ábalos hasta las revelaciones sobre el posible trato fiscal al empresario Víctor de Aldama.
A esos episodios se suma la polémica relacionada con José Luis Rodríguez Zapatero, después de conocerse que el expresidente del Gobierno tenía guardadas en una caja fuerte joyas valoradas en más de un millón de euros, presuntamente sin declarar ante Hacienda. Según las informaciones publicadas, este asunto podría derivar en un posible delito fiscal si se confirmaran los extremos investigados.
Las tensiones acumuladas habrían llevado a parte de la dirección del organismo a tomar distancia. Fuentes internas sostienen que, pese a la cercanía de algunos altos cargos con el PSOE, el deterioro institucional y el riesgo de verse vinculados a decisiones controvertidas habrían pesado más que las afinidades políticas.
La última fricción estaría relacionada con la reunión mantenida entre el Estado y la Generalitat para abordar el nuevo modelo de financiación. El encuentro terminó con un acuerdo cuyo contenido no fue detallado públicamente, lo que generó inquietud dentro de la Agencia Tributaria y alimentó las sospechas sobre el alcance real de las concesiones a Cataluña.
Según la interpretación de algunas fuentes del ente público, ese encuentro pudo actuar como detonante para que trascendieran las salidas en la cúpula. Aunque las candidaturas a destinos exteriores se habían presentado semanas antes, dentro de la institución existe la percepción de que la reunión aceleró la comunicación de los relevos.
Desde la versión oficial, en cambio, se insiste en que vincular esos cambios a la negociación catalana es un relato «falso». Las mismas fuentes aseguran que la directora había solicitado el relevo con anterioridad y que los dos directores de departamento que optan a plazas en el exterior lo hicieron siguiendo los cauces ordinarios, sin que esas vacantes estén todavía resueltas.
El Gobierno, por su parte, necesita reconstruir sus alianzas parlamentarias para sacar adelante unas cuentas públicas que considera clave para 2027. En ese tablero, las posibles cesiones tributarias a Cataluña serían una pieza relevante para atraer a ERC y Junts, además de enviar señales políticas al Ejecutivo autonómico de Salvador Illa.