«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El viaje se dará entre el 11 y 15 de abril

Pedro Sánchez negociará en China acuerdos tecnológicos «opacos» con la mediación de Zapatero y bajo máxima discreción de Moncloa

Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero. Europa Press.

El Gobierno de Pedro Sánchez ultima su viaje a China con un elemento que vuelve a generar inquietud: la negociación de acuerdos tecnológicos y económicos rodeados de opacidad y con la mediación directa del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, según informa Vozpópuli.

Entre el 11 y el 15 de abril, el jefe del Ejecutivo viajará a Pekín para reunirse con el régimen de Xi Jinping, en una visita que incluirá una agenda paralela de encuentros empresariales cuya composición y contenido Moncloa evita detallar.

Fuentes empresariales señalan que Zapatero lleva meses trabajando en la trastienda para cerrar una nueva batería de acuerdos entre compañías chinas y el Gobierno español, utilizando como plataforma el Consejo de Cooperación Económica y Desarrollo Europa-China, un lobby fundado en Madrid en 2024 y estrechamente vinculado a intereses del régimen asiático.

Esta estructura se ha consolidado como un canal privilegiado de acceso de empresas chinas al entorno de Moncloa, facilitando contactos directos con el Ejecutivo al margen de los circuitos institucionales habituales.

No es la primera vez que ocurre. En el anterior viaje de Sánchez a China, en 2024, ya se celebraron reuniones con grandes compañías tecnológicas e industriales —como Huawei— que no figuraron en la agenda oficial, lo que desató críticas por la falta de transparencia en las relaciones del Gobierno con el gigante asiático.

En esta ocasión, el Ejecutivo ha confirmado que se firmarán acuerdos bilaterales en áreas como tecnología, cooperación económica y desarrollo científico, pero sigue sin concretar su alcance ni las empresas implicadas.

El viaje se produce además en un contexto geopolítico especialmente sensible. Sánchez se ha convertido en uno de los líderes occidentales que más ha estrechado lazos con China en los últimos años, en un momento de creciente tensión internacional y de redefinición de alianzas.

Aunque desde el Gobierno insisten en que la visita responde a intereses económicos, en ámbitos diplomáticos crece la preocupación por el peso cada vez mayor de Zapatero como intermediario con Pekín y por la falta de claridad en los compromisos que España está asumiendo.

Mientras tanto, Moncloa defiende que estos acuerdos permitirán mejorar la balanza comercial con China y aumentar las exportaciones españolas, especialmente en el sector agroalimentario. Sin embargo, las dudas sobre la transparencia, la influencia externa y el alcance real de estos pactos siguen marcando una operación que se gestiona, una vez más, lejos del escrutinio público.

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