
Pedro Sánchez ha iniciado en Pekín su cuarto viaje oficial a China en apenas tres años con un mensaje que marca un giro de fondo en la política exterior española: Occidente debe renunciar a parte de su poder en las instituciones internacionales.
El presidente del Gobierno lanzó esta propuesta durante su intervención en la Universidad Tsinghua, uno de los centros académicos más influyentes del país asiático, donde defendió la necesidad de una «renovación profunda» del orden multilateral que implique ceder representación a los llamados «países del sur».
Sánchez justificó este planteamiento en la necesidad de adaptar las instituciones globales a los nuevos equilibrios de poder. «Si el multilateralismo quiere seguir siendo útil, tiene que cambiar», afirmó, subrayando que debe ser «más inclusivo y plural», incluso a costa del peso histórico de Occidente.
El discurso se produce en un contexto de creciente distancia con Estados Unidos, especialmente tras el regreso de Donald Trump, y consolida el acercamiento estratégico de Moncloa a China, una relación que en Pekín no ha pasado desapercibida. De hecho, autoridades académicas chinas elogiaron que el líder español haya «priorizado» los vínculos bilaterales.
El presidente español rechazó además la visión geopolítica de bloques enfrentados y defendió que el auge de China no debe interpretarse como una amenaza. «Hay quienes ven el crecimiento de unos como una pérdida para otros. Esa lectura no sólo es equivocada, es peligrosa», sostuvo.
Sin embargo, el propio Sánchez reconoció las tensiones económicas existentes. España cerró 2025 con un déficit comercial con China superior a los 42.000 millones de euros, una cifra que calificó de «insostenible» y que evidencia el desequilibrio en las relaciones bilaterales.
Pese a ello, el jefe del Ejecutivo insistió en la necesidad de avanzar hacia un orden multipolar, en el que potencias como China asuman un mayor papel en la gobernanza global, incluyendo la gestión de conflictos internacionales.
La agenda del viaje refuerza esta línea. Sánchez mantendrá reuniones con el presidente Xi Jinping, el primer ministro Li Qiang y otras autoridades del régimen, además de participar en encuentros empresariales y firmar acuerdos de cooperación en ámbitos tecnológicos y económicos.
El viaje, acompañado por Begoña Gómez, se produce en un momento de reconfiguración del tablero internacional y sitúa a España en una posición cada vez más alineada con los planteamientos de Pekín sobre el futuro del orden global.