«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Ferraz afronta con inquietud el calendario de 2027

Sánchez ya contempla seguir al frente del PSOE desde la oposición y reabre el temor a un «superdomingo» electoral

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez ha comenzado a abordar con algunos de sus interlocutores un escenario hasta ahora ausente de sus conversaciones: continuar como secretario general del PSOE desde la oposición tras las próximas elecciones generales. La posibilidad, publicada este domingo por La Razón, ha reactivado dentro del partido las sospechas sobre una convocatoria electoral que el propio presidente ha descartado públicamente: hacer coincidir las generales con las municipales y autonómicas de mayo de 2027.

La hipótesis supone un cambio relevante en los cálculos internos porque coloca el foco en cómo conservaría Sánchez el control de Ferraz ante una eventual pérdida de La Moncloa. Según la información publicada, algunos dirigentes socialistas empiezan a analizar el calendario desde esa perspectiva y temen que los intereses de supervivencia interna del secretario general terminen condicionando la fecha de las elecciones.

El presidente del Gobierno ha negado esta posibilidad de forma tajante. El pasado 9 de septiembre aseguró en TVE que «superdomingo electoral no va a haber». Ya el 5 de junio había afirmado que podía garantizar «por activa y por pasiva» que las generales no coincidirían con las municipales y autonómicas.

Las dudas dentro del PSOE persisten pese a esas negativas. El problema para Sánchez sería el orden de las derrotas en caso de que finalmente se produzca el retroceso electoral que temen los sectores citados por La Razón.

Una convocatoria de generales en febrero o marzo dejaría al presidente expuesto a asumir personalmente una eventual pérdida de La Moncloa. Apenas unas semanas después llegarían las municipales y autonómicas, con centenares de candidatos socialistas tratando de conservar alcaldías, gobiernos regionales y estructuras territoriales.

En ese escenario, una derrota de Sánchez podría abrir inmediatamente el debate sobre si el PSOE debe afrontar las elecciones de mayo bajo el liderazgo de un secretario general que acaba de perder el Gobierno de España. Los dirigentes territoriales tendrían además incentivos electorales para marcar distancias con Ferraz y proteger sus propias campañas.

Retrasar las generales hasta después de mayo tampoco estaría exento de riesgos para el actual liderazgo socialista. Si el PSOE sufre previamente un fuerte retroceso municipal y autonómico, Sánchez afrontaría su propia cita con las urnas con menos poder territorial, menos alcaldías y una organización debilitada.

La tercera opción es la que provoca inquietud en sectores del partido: concentrarlo todo en una misma jornada. Un «superdomingo» haría que Sánchez se jugase La Moncloa exactamente cuando los dirigentes territoriales se juegan sus comunidades y ayuntamientos. Una eventual derrota quedaría así repartida por toda la estructura socialista en una única noche electoral.

Page, el principal contrapoder territorial

En esas conversaciones internas aparece especialmente Emiliano García-Page. El presidente de Castilla-La Mancha conserva la mayoría absoluta y se ha mantenido durante años como una de las principales voces discrepantes con las decisiones de Sánchez.

La preocupación de quienes contemplan el «superdomingo» es que una campaña completamente nacionalizada alrededor de Sánchez pueda perjudicar también las posibilidades electorales del dirigente castellanomanchego. Según La Razón, algunos socialistas llegan a interpretar esa posibilidad en términos de «supervivencia» y «venganza» política, una valoración que corresponde a las fuentes internas citadas por el periódico y no a una intención reconocida públicamente por Moncloa.

La concentración electoral afectaría igualmente a los dirigentes próximos a Ferraz. Óscar López, secretario general de los socialistas madrileños, ya ha confirmado su candidatura para disputar la Comunidad de Madrid en 2027. Tendría que afrontar las autonómicas dentro de una campaña dominada inevitablemente por la batalla de Sánchez por conservar La Moncloa.

El efecto alcanzaría también a alcaldes y candidatos que han construido una posición propia en sus territorios. La campaña municipal y autonómica quedaría absorbida por la elección del próximo presidente del Gobierno, reduciendo el margen para separar la gestión local de la situación nacional del PSOE.

Ferraz ya elige a sus candidatos para 2027

El calendario añade presión a la dirección socialista. El PSOE ya está seleccionando a los candidatos que concurrirán a las municipales y autonómicas de mayo de 2027. El Comité Federal del 27 de junio aprobó tres ventanas para celebrar los procesos de primarias: julio, septiembre y noviembre.

La maquinaria territorial está, por tanto, en marcha mientras Sánchez mantiene sin concretar la fecha exacta de las generales. Este mismo mes continúan celebrándose procesos internos en distintos puntos de España. En Jaén, por ejemplo, dos candidatos disputarán las primarias para la Alcaldía el próximo 26 de septiembre.

Sánchez sostiene oficialmente que decidirá la convocatoria pensando en el «interés general». En su entrevista del 9 de septiembre recordó que 2027 será el año electoral, pero evitó fijar una fecha concreta y reivindicó su margen constitucional para determinar el momento de la convocatoria.

Mientras mantiene públicamente esa posición, la posibilidad de que el actual presidente termine en la oposición ya aparece en sus conversaciones sobre el futuro, según la información publicada este domingo. Y dentro del PSOE empieza a abrirse otro debate: qué ocurriría con el partido después de perder La Moncloa y qué estructuras territoriales conservarían suficiente poder para discutir la continuidad del sanchismo.

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