La tensión continúa disparada en Lérida después de la violenta pelea multitudinaria registrada el pasado sábado entre grupos de jóvenes de distintos orígenes. Los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana han detenido ahora a siete hombres de nacionalidad pakistaní que regresaron a la zona armados con cuchillos y palos y que, según las primeras informaciones, pretendían responder a los enfrentamientos de los últimos días.
Los arrestos se produjeron en el marco del dispositivo policial desplegado entre los barrios de Balàfia y Pardinyes, donde el sábado una reyerta entre decenas de personas dejó varios heridos, tres de ellos por arma blanca.
El conflicto habría comenzado después de una serie de robos y agresiones sufridos por comerciantes y vecinos pakistaníes a manos de jóvenes de origen sudamericano y magrebí, según la información publicada por ElCaso.com.
La escalada alcanzó un nuevo punto crítico este lunes, cuando unas 150 personas se concentraron en la zona para protestar por los ataques.
Volvieron tres veces y la última aparecieron armados
La concentración comenzó sin grandes incidentes. Durante la tarde se registró alguna estampida, pero la mayoría de los manifestantes terminó abandonando el lugar y la situación parecía encaminarse hacia la calma.
Sin embargo, una veintena de personas permaneció en la zona. Pese a las indicaciones policiales para que se marcharan, el grupo regresó hasta en tres ocasiones. La última vez lo hizo armado con cuchillos y palos. Fue entonces cuando se produjeron los momentos de mayor tensión, alrededor de las 23.00 horas. Los presentes se negaron a abandonar el lugar y ofrecieron resistencia a los agentes.
Mossos y Guardia Urbana lograron finalmente reducirlos y detener a siete mayores de edad, investigados por presuntos delitos de desobediencia a los agentes de la autoridad y desórdenes públicos.
Una pelea con tres apuñalados encendió el conflicto
El origen inmediato de la escalada se encuentra en los graves disturbios del sábado. Alrededor de las 22.30 horas, vecinos de la avenida Rosa Parks alertaron a los servicios de emergencia después de que decenas de jóvenes comenzaran una violenta reyerta en las inmediaciones del Parc sobre les Vies.
El enfrentamiento dejó varios heridos y tres personas tuvieron que ser atendidas por lesiones provocadas con arma blanca. Según las primeras investigaciones, la pelea habría estado relacionada con robos cometidos en comercios pakistaníes del barrio. Por esos hechos habían sido detenidos previamente dos menores de nacionalidad marroquí.
Aunque en la pelea participaron directamente entre 20 y 30 personas, cientos de jóvenes pertenecientes a los distintos grupos implicados terminaron acercándose hasta el parque, generando alarma entre los vecinos.
Dos menores detenidos volvieron a aparecer en los disturbios
El alcalde de Lérida, Fèlix Larrossa, ha exigido una respuesta contundente ante el deterioro de la situación. El regidor ha señalado especialmente el caso de dos menores que habían sido detenidos anteriormente y que, después de quedar en libertad, volvieron a aparecer implicados en nuevos incidentes.
«Dos menores que pasan a disposición judicial, que quedan en libertad y que al día siguiente están implicados otra vez en diferentes asuntos, no es aceptable», denunció. La sucesión de hechos ha incrementado la preocupación entre los vecinos de los barrios afectados, donde el dispositivo policial sigue activo para impedir nuevos enfrentamientos.
La Policía intenta evitar una nueva batalla campal
Los Mossos y la Guardia Urbana mantienen efectivos desplegados en Balàfia y Pardinyes ante el riesgo de nuevas represalias. La Oficina de Relaciones con la Comunidad de los Mossos trabaja además para intentar rebajar la tensión entre los distintos colectivos enfrentados.
Por ahora, la actuación policial del lunes evitó que la aparición de un grupo armado con cuchillos y palos terminara nuevamente en una pelea multitudinaria.
La situación, sin embargo, continúa lejos de estar resuelta: en apenas unos días Lérida ha registrado apuñalamientos, detenciones de menores, concentraciones de cientos de personas y un nuevo intento de enfrentamiento armado que obligó a desplegar a Mossos y Guardia Urbana.