rechaza acogerse a la semilibertad al considerar que supondría «entrar en el juego del Estado»
Sin perdón ni arrepentimiento 29 años después del asesinato de Miguel Ángel Blanco: Txapote reivindica a la vieja ETA
Sin perdón ni arrepentimiento 29 años después del asesinato de Miguel Ángel Blanco: Txapote reivindica a la vieja ETA
El etarra Txapote. Europa Press
Por LGI
13 de julio de 2026

Han pasado 29 años desde que ETA secuestró y asesinó al concejal del PP Miguel Ángel Blanco, pero uno de los responsables del crimen mantiene intactas sus convicciones. Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote, continúa en prisión, sin beneficios penitenciarios y sin mostrar arrepentimiento por su pasado terrorista.

«El País Vasco necesita a la antigua generación», afirmó el exjefe de ETA desde la cárcel, según recogen sus confesiones entre rejas. Una declaración que evidencia la ausencia de cualquier rectificación casi tres décadas después del crimen que provocó una movilización sin precedentes contra la banda terrorista.

Según publicó Abc el pasado mes de febrero citando fuentes de su entorno, Txapote rechazó progresar de grado y acceder a beneficios penitenciarios que podrían facilitar su salida de prisión. El terrorista considera que aceptar la semilibertad supondría «entrar en el juego del Estado». Tampoco ha pedido perdón a las familias de sus víctimas.

Este domingo, 12 de julio, se cumplieron 29 años del día en el que ETA ejecutó su amenaza contra Miguel Ángel Blanco. El concejal del PP en Ermua había sido secuestrado dos días antes y la organización terrorista exigía al Gobierno el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco a cambio de mantenerlo con vida.

A las 16.00 horas del 12 de julio de 1997 expiró el ultimátum. Miguel Ángel Blanco, maniatado y arrodillado en una pista forestal, recibió dos disparos en la cabeza. Fue encontrado todavía con vida y trasladado de urgencia a un hospital de San Sebastián.

«La sangre de Miguel Ángel pesará sobre su conciencia», afirmó entonces el lendakari José Antonio Ardanza.

Tras doce horas de agonía, Blanco murió el 13 de julio. Tenía 29 años. Su asesinato puso fin a casi 48 horas de angustia nacional y provocó una reacción social que ETA no había previsto.

El asesinato que sacó a millones de españoles a la calle

«Asesinos», «el pueblo maldice a ETA» o «canallada de ETA» fueron algunos de los titulares que ocuparon las portadas de los periódicos tras conocerse el crimen. Sin embargo, la respuesta contra la banda terrorista no quedó limitada a las condenas políticas y mediáticas.

Más de seis millones de españoles salieron a las calles. Los lazos azules y las manos blancas se convirtieron en símbolos del rechazo al terrorismo y nació el denominado espíritu de Ermua.

El asesinato se produjo apenas dos semanas después de que la Guardia Civil liberase al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, que había permanecido secuestrado durante 532 días en un zulo de ETA.

El hartazgo acumulado durante décadas de asesinatos, amenazas y persecución estalló tras la muerte de Blanco. «¡ETA, dispara, aquí tienes mi nuca!» y «¡No son vascos, son asesinos!» fueron algunos de los gritos que se escucharon durante las movilizaciones.

Sólo en Madrid, cerca de un millón y medio de personas salieron a la calle. Por primera vez, la organización terrorista y su entorno comprobaron la magnitud del rechazo social provocado por uno de sus crímenes.

El olvido de ETA entre las nuevas generaciones

Casi tres décadas después, el conocimiento sobre ETA y sus víctimas se ha reducido entre las generaciones más jóvenes. La historia de la banda terrorista, sus asesinatos y la persecución que obligó a miles de vascos a abandonar su tierra ocupan un espacio limitado en las aulas.

El desconocimiento afecta incluso a los nombres de algunos de los principales responsables de la organización. Txapote, Txeroki, Anboto o Henri Parot son figuras prácticamente desconocidas para una parte de los jóvenes españoles.

La situación resulta especialmente significativa en el País Vasco, donde las nuevas generaciones se acercan electoral y socialmente a la izquierda abertzale mientras se diluye el recuerdo de las décadas de terrorismo y persecución política.

Frente a esta situación, los acuerdos alcanzados entre PP y VOX han incluido el compromiso de reforzar el estudio del terrorismo en las escuelas. El objetivo es «concienciar a nuestros estudiantes sobre el terrorismo, desarrollar valores democráticos y dignificar a las víctimas», con la previsión de incorporar estos contenidos al plan de estudios del curso 2027-2028.

La efeméride del asesinato de Miguel Ángel Blanco vuelve así a coincidir con el debate sobre la memoria de ETA. Mientras las nuevas generaciones conocen cada vez menos el alcance del terrorismo, uno de los responsables de aquel crimen continúa en prisión sin arrepentirse y reivindicando, 29 años después, a la «antigua generación» del País Vasco.

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