Expertos advierten de los apagones
Un informe advierte de subidas de precios de la luz, más emisiones contaminantes y riesgos de apagones tras cerrar las centrales nucleares
Un informe advierte de subidas de precios de la luz, más emisiones contaminantes y riesgos de apagones tras cerrar las centrales nucleares
Central nuclear. Redes sociales
Por LGI
13 de febrero de 2026

La energía nuclear continúa siendo una pieza clave del sistema eléctrico español al garantizar la estabilidad de la frecuencia y la seguridad del suministro, incluso en un contexto de fuerte crecimiento de las renovables. Así lo concluye el informe El sector energético en España, publicado por OBS Business School, que advierte de que el cierre de las centrales nucleares provocará un aumento sostenido del precio de la electricidad y un repunte de las emisiones contaminantes por el mayor uso de gas natural.

El estudio, publicado por Infobae, subraya que, sin la aportación de la energía nuclear, el sistema perderá una fuente de potencia firme y de inercia física que hoy resulta esencial para absorber perturbaciones en la red. En este sentido, señala que sería conveniente analizar el caso de Alemania, país que «ha logrado una cuota récord de renovables del 62%, pero a costa de tener la electricidad industrial más cara de Europa y una dependencia crítica de las interconexiones con países que sí tienen nuclear, como Francia o República Checa».

Según el informe, la desaparición progresiva de los grandes turbogeneradores nucleares incrementa el riesgo de apagones si no se despliega de forma masiva la tecnología de inversores de formación de red. Los autores recuerdan que el apagón registrado en España el 28 de abril de 2025 evidenció la fragilidad de un sistema con alta penetración renovable y baja inercia, un escenario que podría repetirse con mayor frecuencia.

El impacto económico del cierre nuclear será especialmente visible a partir de 2027, cuando la retirada de los primeros 1.000 megavatios de potencia firme de Almaraz I altere la curva de oferta del mercado mayorista. El informe advierte de que este cambio desplazará el equilibrio hacia tecnologías más caras en momentos de baja producción renovable, con un encarecimiento directo del coste de la vida del 23% para los hogares, del 35% para la industria y de alrededor del 20% para el sector servicios.

A ello se suma, según el estudio, la pérdida de miles de empleos de alta cualificación técnica vinculados a las centrales nucleares, «difícilmente absorbibles por un sector renovable menos intensivo en mano de obra operativa», lo que agravará el impacto socioeconómico en las zonas afectadas.

El documento también alerta de la insuficiente interconexión eléctrica de España con el resto de Europa. «Hoy, España sigue incumpliendo el objetivo comunitario de al menos un 10-15% de capacidad de intercambio con los países vecinos», señalan los autores, que proponen reforzar la interconexión transpirenaica mediante cables submarinos por el Golfo de Vizcaya para superar los 8.000 megavatios de capacidad.

Otro de los grandes déficits del sistema es la falta de almacenamiento energético a gran escala. Cuando se produjo el apagón, España solo contaba con 8 gigavatios de capacidad, principalmente de bombeo hidráulico, claramente insuficientes para absorber oscilaciones bruscas de potencia. Por ello, el Plan Masivo de Baterías (BESS) prevé acelerar la instalación de al menos 20 gigavatios antes de 2030.

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