«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
coincide con lo relatado por el empresario en televisión

Un informe del CNI confirma la veracidad del relato de Aldama sobre los viajes de Zapatero: un vuelo privado, billetes gratis y un silencio que dispara las alarmas

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Carlos Luján

Las piezas comienzan a encajar. Eso es lo que aseguran varias fuentes consultadas por The Objective al examinar la coincidencia entre un informe extraoficial del CNI redactado en 2023 por un agente que ya no forma parte del Centro, y el testimonio público del empresario Víctor de Aldama, exconsejero de Air Europa. En aquel documento de inteligencia se afirmaba de manera literal que «José Luis Rodríguez Zapatero (viajes a Venezuela), actual valedor de la gestión de Pedro Sánchez, se ha beneficiado de numerosos viajes gratis en Air Europa financiados por la propia compañía».

Ese señalamiento, hasta ahora prácticamente oculto, encaja por completo con el relato que Aldama expuso en televisión, en el programa Horizonte, dirigido por Iker Jiménez. Sus palabras generaron un impacto inmediato en la escena política. El empresario no mostró dudas al apuntar directamente al expresidente del Gobierno. Lo hizo con firmeza, insinuando que no solo existió una relación próxima, sino que él conserva documentación capaz de comprometer al exjefe del Ejecutivo.

Tras la emisión, y según fuentes cercanas a las conversaciones internas, personas del entorno de Zapatero le habrían planteado la opción de interponer una demanda para proteger su honor. Sin embargo, la respuesta habría sido clara: no acudirá a los tribunales porque «sabe que Aldama cuenta con pruebas sobre el viaje que ambos realizaron juntos en jet privado a República Dominicana». La sola mención de ese vuelo ha elevado la tensión alrededor del expresidente.

Aldama explicó en directo que ese desplazamiento existió, presentándolo casi como una advertencia pública: «Esto tampoco lo he dicho nunca. Creo que el señor Zapatero sabe de lo que estoy hablando. Que dé explicaciones el señor Zapatero, que también le he escuchado en alguna ocasión hablar de mí en mal tono». El empresario añadió: «No sé por qué este señor ha hablado mal de mí, porque lo único que he sido yo con él es correcto. Y encima me han pedido que le lleve en mi avión privado de Caracas a Santo Domingo y le he llevado. Entonces, que explique qué hacía conmigo en ese avión».

Según fuentes consultadas por el citado periódico, Zapatero reconoce en privado que ese vuelo tuvo lugar, aunque matiza que la aeronave no pertenecía a Aldama. Lo que evita en todo momento es profundizar en detalles: ni el propósito del viaje, ni quién lo planificó, ni quién cubrió los gastos. Esa falta de concreción ha encendido todas las alarmas.

Personas conocedoras de los movimientos del expresidente durante ese periodo describen dos modalidades de desplazamiento: billetes gratuitos en vuelos comerciales de Air Europa, sobre todo para trayectos internacionales, y viajes en jets privados, empleados para saltos cortos entre Venezuela y República Dominicana. Ambos formatos aparecen mencionados tanto en el informe de inteligencia como en los testimonios relacionados con Aldama.

Las fuentes consultadas por The Objective que conocen el funcionamiento de esa operativa añaden que el nombre de Zapatero figuraba como un actor con peso en las relaciones entre España y Venezuela. En ese contexto se sitúa también la hipótesis de que hubiera desempeñado un papel relevante en la apertura de canales con Pdvsa y con figuras próximas al régimen de Maduro.

Aldama, según fuentes al tanto de la investigación, guardaría documentación considerada sensible que reflejaría pagos procedentes de Pdvsa con destino final al expresidente, junto con información relativa al origen de fondos que habrían impulsado la candidatura de Pedro Sánchez a la presidencia de la Internacional Socialista en 2022. Todo este material permanecería bajo reserva en manos del empresario.

Dentro de las pesquisas de la Unidad Central Operativa (UCO) aparecen reiteradas referencias a redes de intermediación que habrían operado en torno al comercio internacional de crudo venezolano, esquivando sanciones impuestas desde 2018 por Estados Unidos y la Unión Europea al régimen de Nicolás Maduro.

Las investigaciones, citadas por fuentes empresariales y policiales, describen cómo el petróleo venezolano llegaba a España mediante un sistema de triangulación con República Dominicana como punto intermedio. Ese país permitía no solo el refino del crudo Merey —de alta densidad y elevado contenido de azufre, incompatible con la normativa europea sin tratamiento previo—, sino también la utilización de sociedades al portador, estructuras propias de jurisdicciones opacas que permiten transferir la propiedad sin dejar rastro público. Un mecanismo esencial para operaciones donde se buscaba ocultar beneficiarios finales y movimiento financiero.

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