sus padres están identificados
Un informe revela que un gambiano llegó como mena a Canarias junto a familiares: su madre pagó 1.200 euros por el trayecto
Un informe revela que un gambiano llegó como mena a Canarias junto a familiares: su madre pagó 1.200 euros por el trayecto
Centro de menas en la Casa de Campo (Madrid). Europa Press
Por Canario Today
3 de octubre de 2026

Un menor de origen gambiano llegó a Canarias en cayuco. El informe, realizado por la ONG Quorum Social 77, revela que no se trata de un adolescente desvinculado de su entorno: sus padres están identificados, viven en Gambia y mantienen contacto habitual con él.

Su padre trabaja como conductor y su madre como jardinera. El matrimonio tiene diez hijos. Antes de emprender el viaje, el menor había estudiado durante cinco años y trabajado durante tres meses como obrero en Gambia.

Tampoco realizó el trayecto completamente solo. Viajó acompañado de un familiar por parte de su madre y de un pariente por vía paterna. Ambos fueron separados de él al llegar al puerto por ser mayores de edad. El adolescente manifestó después su voluntad de continuar su trayecto de forma independiente, aunque sigue comunicándose con sus allegados mediante llamadas y mensajes.

El informe recoge además que su madre pagó 100.000 dalasi por el viaje, una cantidad equivalente a unos 1.200 euros al cambio actual.

Una vez en España, el menor pasa a estar bajo la tutela de las administraciones públicas, que asumen su alojamiento, manutención, atención y formación. El coste alcanza los 2.900 euros públicos al mes bajo la tutela del Gobierno de Canarias.

El caso permite reconstruir con detalle las circunstancias que rodean una llegada en cayuco: quiénes son los padres, dónde viven, a qué se dedican, quién acompañó al adolescente durante el trayecto y qué vínculos conserva después de alcanzar España.

La documentación también permite observar qué ocurre después de la llegada. El menor pasa de un entorno familiar identificado en Gambia a un sistema de protección gestionado por las administraciones españolas. Sus circunstancias personales quedan recogidas en informes que sirven para determinar su situación real fuera del sensacionalismo mediático al que estamos acostumbrados.

Este tipo de expedientes resulta especialmente relevante porque permite conocer aspectos que no pueden apreciarse únicamente a partir de las cifras de llegadas o de las imágenes de los cayucos. La información sobre la familia de origen, su situación laboral, los acompañantes del viaje o los contactos que mantiene el menor aparece en documentos individualizados que permiten reconstruir cada caso.

Los documentos de otros casos recogen circunstancias similares

En otro informe de la misma asociación, elaborado para el traslado a la península de un menor marroquí, consta que sus padres están casados y conviven en Marruecos con el resto de sus hijos. El padre es agente de Policía y, según el documento, fue quien propuso el viaje y asumió su coste. El menor cruzó acompañado de un conocido de la familia, mayor de edad. Mantiene contacto con sus padres y tiene además un hermano en España.

Otro expediente, basado en la primera acogida de Cruz Roja, corresponde a una menor de Guinea-Conakry cuya madre, profesional sanitaria, reside en Francia. El informe sitúa la llegada dentro de un proyecto de reunificación familiar impulsado por ella. La menor permanece, pese a ello, en un centro de protección.

Un tercer caso describe a otro menor que habla diariamente con su familia por teléfono y WhatsApp y que declara tener parientes en distintas comunidades autónomas y en otro país europeo.

La existencia de vínculos familiares también aparece en la gestión de los traslados entre comunidades. En abril de este año, la Comunidad de Madrid rechazó nuevos traslados al detectar menores con familiares, o incluso actividad laboral, en otras comunidades, además de casos de hermanos separados durante el proceso.

Los expedientes analizados dibujan una realidad mucho más compleja que la de menores que llegan completamente solos y sin ningún vínculo con el exterior. En los casos documentados aparecen padres identificados, familiares que acompañan el viaje, contacto habitual con los hogares de origen y familias con trabajo y medios de vida en sus países. Algunos cuentan, además, con familiares ya establecidos en España o en otros países europeos.

Son datos que permiten reconstruir una parte de la realidad que queda detrás de cada llegada en cayuco: quién espera al menor al otro lado, qué red familiar conserva y qué circunstancias económicas y personales existían antes de su entrada en el sistema de protección español.

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