«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La víctima presentaba graves quemaduras y signos de violencia

Un inmigrante argelino entra en prisión provisional por secuestrar, quemar y violar durante una semana a una mujer en Alicante

Policía Nacional. Redes sociales

La Policía Nacional ha rescatado en Alicante a una mujer de 50 años que permaneció siete días retenida en un piso utilizado para el tráfico de drogas en el barrio de Juan XXIII. La víctima, que presentaba graves quemaduras y signos de violencia, fue hallada semiinconsciente el viernes por la mañana tras una llamada anónima que alertó de su situación.

El operativo se activó cuando una joven contactó con la Policía después de haber visitado el lugar la noche anterior para comprar droga. Según su relato, durante la transacción una mujer le pidió ayuda desesperadamente. A la mañana siguiente, la testigo facilitó la dirección del inmueble, lo que permitió a tres patrullas desplazarse hasta el lugar y localizar en el portal a uno de los individuos que custodiaban la vivienda.

Al acceder los agentes al piso, encontraron a la víctima en estado crítico, con convulsiones y quemaduras en el torso y las piernas. Inmediatamente fue atendida por los servicios de emergencia. En el interior también se hallaban dos jóvenes que, aunque no participaron directamente en las agresiones, fueron arrestados por detención ilegal. Ambos aseguraron haber actuado bajo amenazas del principal responsable.

El presunto autor de los abusos y torturas, de origen argelino, ya se encontraba detenido desde la noche anterior por un asunto distinto. Una vez la víctima pudo identificarle, la Policía confirmó su implicación en los hechos y solicitó su ingreso en prisión provisional. El hombre está acusado de agresión sexual, secuestro y lesiones graves.

Según el testimonio de la mujer, su calvario comenzó el 1 de noviembre, cuando acudió al piso acompañada por una conocida. Poco después de llegar, comenzó a sentirse mal tras consumir marihuana, momento en el que su acompañante desapareció. Cuando intentó marcharse, el agresor la golpeó y la encerró en una habitación con el suelo cubierto de cartones. Allí comenzó una semana de violencia: fue atada con bridas, le cortaron el cabello, le taparon la boca y sufrió quemaduras con un pequeño soplete.

Durante los días siguientes, la víctima permaneció incomunicada, sometida a agresiones físicas y sexuales continuadas mientras el inmueble seguía funcionando como punto de venta de estupefacientes. Los otros dos ocupantes del piso, según su declaración, no se atrevieron a intervenir por miedo a represalias.

El cautiverio terminó el 8 de noviembre, cuando la misma persona que había llevado a la víctima regresó acompañada de la joven que finalmente dio la alerta. Antes de ser rescatada, la mujer logró reunir en una bolsa sus pertenencias y los objetos utilizados por su agresor, lo que facilitó la labor de la Policía en la recogida de pruebas.

El caso continúa bajo investigación judicial, y la víctima recibe atención médica y psicológica tras haber pasado por una semana de auténtico horror.

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