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Inmigración y crimen organizado

Detienen en Alicante una red albanesa que cultivaba marihuana a escala industrial en naves y chalés

Plantación de marihuana intervenida en la operación. Europa Press.

La Policía Nacional ha desmantelado una red criminal de origen albanés dedicada al cultivo masivo de marihuana en la provincia de Alicante. En una operación desarrollada de forma simultánea en cinco localidades —Elche, Petrer, Torrellano, San Miguel de Salinas y Crevillente—, los agentes detuvieron a seis personas, cinco hombres y una mujer de entre 19 y 51 años, acusadas de tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal, falsedad documental y defraudación de fluido eléctrico.

El grupo había convertido varias naves industriales y viviendas unifamiliares en auténticos laboratorios de producción indoor de marihuana, con sistemas de iluminación, ventilación y riego de alta potencia conectados de forma fraudulenta a la red eléctrica. En total, los agentes intervinieron 1.467 plantas de marihuana en distintas fases de floración, seis cajas con esquejes, 115 gramos de cogollos listos para la venta y 3.710 euros en efectivo.

La investigación se inició tras diversas informaciones recabadas por unidades de seguridad ciudadana y canalizadas hacia los grupos especializados GRECO Levante y Estupefacientes de la Comisaría Provincial de Alicante. Los agentes detectaron consumos eléctricos anómalos en varios inmuebles, lo que permitió identificar el entramado albanés y localizar sus puntos de producción. El líder de la organización había utilizado tres identidades falsas para alquilar las propiedades donde se instalaban las plantaciones, una maniobra habitual en las mafias balcánicas dedicadas al narcotráfico.

El registro de los inmuebles reveló un sofisticado montaje técnico: habitaciones adaptadas según las fases de crecimiento de la planta, paredes y ventanas selladas para evitar filtraciones de olor y chimeneas industriales camufladas que liberaban el aire al exterior sin levantar sospechas. Toda la instalación estaba conectada a acometidas subterráneas ilegales, lo que permitía mantener miles de plantas sin coste energético alguno.

Según la Policía, el grupo albanés mantenía alianzas con clanes familiares locales que aportaban mano de obra y logística, mientras la organización extranjera proporcionaba financiación, seguridad y acceso a mercados europeos. Los llamados «cuidadores» vivían dentro de las naves en condiciones insalubres, encargándose de vigilar los cultivos y evitar robos de bandas rivales.

Los seis detenidos fueron puestos a disposición de los juzgados de instrucción competentes en cada localidad.

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