«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Según ha denunciado el sindicato CSIF

Un inmigrante multirreincidente propina un puñetazo en la cara y tuerce la muñeca a dos funcionarios de prisiones en Soto del Real (Madrid)

Prisión de Soto del Real. Wikipedia

Un inmigrante multirreincidente cuyo origen no se ha especificado ha agredido a varios funcionarios en la prisión de Soto del Real, en un nuevo episodio que vuelve a poner el foco en la creciente violencia dentro de los centros penitenciarios de la Comunidad de Madrid.

Según ha denunciado el sindicato CSIF, el incidente se produjo en los últimos días cuando un recluso protagonizó un altercado violento en el módulo. Durante la intervención, uno de los trabajadores recibió un puñetazo en la cara, mientras que otro sufrió una lesión en la muñeca al tratar de reducir al agresor y restablecer el orden.

Desde la organización sindical subrayan que no se trata de un caso aislado. El centro penitenciario Madrid V, ubicado en Soto del Real, se sitúa nuevamente como el que registra un mayor número de agresiones a funcionarios en toda la región. Sólo en 2025 se contabilizaron 25 incidentes de este tipo en sus instalaciones.

En el conjunto de las prisiones madrileñas, las agresiones a empleados públicos alcanzaron las 70 el pasado año, una cifra muy similar a la del ejercicio anterior, lo que, según CSIF, evidencia que la violencia en estos centros se ha convertido en un problema estructural y persistente.

Otros centros como Estremera, Valdemoro o Aranjuez también presentan cifras elevadas, lo que apunta a una situación generalizada de riesgo para el personal penitenciario.

El sindicato atribuye esta escalada de conflictividad a varios factores, entre ellos la falta de personal, la escasez de medios materiales y el incremento de internos con perfiles conflictivos o con problemas de salud mental y de nacionalidad desconocida, agravado —denuncian— por la falta de recursos en la sanidad penitenciaria.

Ante este escenario, CSIF reclama al Ministerio del Interior medidas urgentes, como el refuerzo de plantillas, una mayor dotación de medios de protección, mejoras en la atención sanitaria dentro de las prisiones y el reconocimiento de los funcionarios como agentes de la autoridad.

La organización concluye advirtiendo de que la violencia en los centros penitenciarios no puede normalizarse ni seguir pasando desapercibida.

+ en
Fondo newsletter