Un inmigrante nigeriano ha sido condenado a dos años de prisión por haber sometido a su hijastra, de tan sólo ocho años, a abusos sexuales continuados en una vivienda de Palma de Mallorca. El acusado, de 32 años, asumió plenamente los hechos ante la Audiencia Provincial, lo que permitió cerrar el juicio mediante un acuerdo.
La indemnización fijada para la menor asciende a 6.000 euros por el daño moral causado. El tribunal aplicó una atenuante muy cualificada de reparación del perjuicio porque el procesado había depositado la mitad de esa cantidad —3.000 euros— antes de la vista oral, según publicó Última Hora.
Los abusos se habrían producido entre 2013 y 2015, cuando la niña convivía con él y su madre. Durante ese periodo, el hombre se aprovechó del vínculo familiar para realizarle tocamientos de manera repetida. Bajo la apariencia de masajes, llegó a tocarle el pecho y la zona genital por debajo de la ropa, e incluso la forzó en una ocasión a manipularle los genitales.
Años después, ya en plena pandemia, se repitieron episodios similares: la agarró por las muñecas y la obligó a dejarse manosear en el pecho y los glúteos, según quedó recogido en el relato de hechos que el propio acusado admitió sin matices.
La Fiscalía había solicitado inicialmente una pena de 10 años de prisión. Sin embargo, tras la conformidad alcanzada con la defensa, la condena se redujo a dos años. Si el condenado evita reincidir durante un lustro, completa un curso de educación sexual y paga la indemnización pendiente en el plazo establecido, no ingresará en prisión.