La degradación de la seguridad en el corazón de Madrid vuelve a quedar expuesta con una resolución judicial que ha causado perplejidad: un ciudadano de origen marroquí ha quedado en libertad provisional tras protagonizar un violento robo contra un turista en plena Gran Vía, uno de los epicentros turísticos de la capital, según informa The Objective.
Los hechos se remontan a la madrugada del 25 de septiembre, a las puertas del hotel Pestana CR7. La víctima, un turista egipcio que regresaba a su alojamiento tras una noche en la discoteca Fitz, fue abordada poco después de bajar de un taxi. El agresor lo sujetó del brazo y, mediante fuertes tirones, logró arrancarle un reloj de lujo —un Patek Philippe Nautilus valorado en unos 700.000 euros—.
La violencia del asalto no fue menor. El turista sufrió una grave dislocación de hombro que le obligó a abandonar España para ser intervenido quirúrgicamente en su país de origen. Un episodio que ilustra el nivel de brutalidad que ya acompaña a este tipo de delitos en zonas clave de la ciudad.
La investigación policial, apoyada en las cámaras de seguridad del hotel y de los comercios cercanos, permitió identificar sin fisuras al autor material. La resolución judicial destaca la «rotundidad de los indicios»: el sospechoso fue reconocido plenamente tanto por la víctima como por agentes con décadas de experiencia en la lucha contra robos violentos. Incluso uno de los policías aseguró conocer al individuo por su «dilatada trayectoria» en la zona.
Pese a ello, el Juzgado de Instrucción número 46 de Madrid ha acordado su puesta en libertad. La decisión llega después de que la Fiscalía modificara su criterio inicial —que contemplaba la prisión provisional— y se alineara finalmente con la defensa, que alegó la ausencia de riesgo de fuga o de destrucción de pruebas, así como el carácter excepcional de esta medida cautelar.
El investigado, que asegura trabajar como escayolista, deberá únicamente comparecer ante el juzgado entre los días 1 y 5 de cada mes mientras espera juicio. Todo ello, a pesar de enfrentarse a un delito de robo con violencia y lesiones que puede acarrear penas de entre dos y cinco años de prisión.
Uno de los elementos aún pendientes en el procedimiento es la acreditación oficial del valor del reloj sustraído, cuya tasación no ha sido todavía incorporada a la causa. Sin embargo, la fase de instrucción ya ha sido dada por concluida y la Fiscalía ha solicitado la apertura de procedimiento abreviado.
Fuentes jurídicas consultadas advierten además de una paradoja creciente en el sistema: perfiles con antecedentes policiales, pero sin condenas firmes, pueden beneficiarse de marcos legales que facilitan su regularización administrativa, incluso cuando están implicados en delitos graves.