
Nuevo incidente en un centro de menores dependiente del Gobierno de Azcón (PP), donde un menor extranjero no acompañado (mena) ha vuelto a protagonizar un episodio grave que ha desembocado en una nueva denuncia por parte de una trabajadora. El suceso ha reavivado la preocupación del personal por la falta de medidas efectivas de protección en estos recursos.
Según han trasladado empleados del centro, el menor realizó una conducta sexual inapropiada frente a una profesional a la que ya había agredido días antes. La trabajadora afectada acudió a la Policía Nacional para denunciar los hechos, elevando a trece el número de denuncias presentadas por trabajadores durante el mes de enero.
El episodio se produjo en uno de los centros de Observación y Acogida de Protección de Menores gestionados por la empresa Kairós para el Instituto Aragonés de Servicios Sociales. En ambos recursos que gestiona la entidad se han registrado en pocas semanas varios incidentes de violencia verbal y física, lo que ha llevado a los profesionales a reclamar una intervención urgente.
Los trabajadores recuerdan que el mismo joven ya había protagonizado el pasado 25 de enero dos episodios especialmente conflictivos en una sola jornada. Por la tarde, se produjo un enfrentamiento tras impedirle el uso del teléfono móvil, con empujones, golpes y amenazas. Por la noche, volvió a generarse una situación de extrema tensión que requirió la intervención de otros menores para evitar que fuera a más.
Desde entonces, según denuncian los empleados, no se ha adoptado ninguna medida eficaz para garantizar la seguridad del personal ni del resto de los jóvenes. «Tenemos miedo. Este menor necesita una atención especializada que aquí no se le puede dar», explica una trabajadora, que insiste en que se ha solicitado su traslado a un recurso con capacidad para tratar perfiles con conductas violentas, sin que hasta ahora haya habido respuesta.
Los profesionales subrayan que en varias ocasiones han sido los propios menores quienes han logrado contener la situación. «El problema es que somos nosotros quienes deberíamos protegerlos, y no al revés», señalan, alertando de que la falta de actuación pone en riesgo a todos los usuarios del centro.
El episodio inicial del 25 de enero se prolongó durante varias horas, desde media tarde hasta bien entrada la noche. En uno de los momentos más críticos, un educador fue agarrado y amenazado, sin llegar a sufrir una agresión mayor gracias a la intervención de otros jóvenes presentes.