«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Deberá indemnizar a la mujer con 1.200 euros por las lesiones causadas

Un pakistaní pendiente de expulsión explotó, maltrató y amenazó a su pareja en Avilés: «Vivo mejor en cualquier cárcel de España que en mi país»

Tribunal Superior de Justicia de Asturias. Redes sociales

Explotó, maltrató y amenazó de manera continuada a su pareja durante años, hasta convertir su vida en una situación de terror permanente. Por esos hechos, el Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha ratificado una condena de seis años de prisión para un hombre de nacionalidad paquistaní, poniendo fin al recurso presentado por su defensa, según avanza La Nueva España.

La resolución confirma íntegramente la sentencia dictada en su día por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias, que dio por probado que el acusado sometió a la víctima a un régimen de dominación, violencia y control extremo entre 2019 y 2023, periodo en el que mantuvieron una relación sentimental. La mujer logró huir finalmente tras aprovechar un descuido de su agresor y alertar a la Policía Local.

Según recoge el fallo judicial, el condenado residía en España de forma irregular y tenía en vigor una orden de expulsión que nunca llegó a ejecutarse. Conoció a la víctima cuando ella ejercía la prostitución y, desde el inicio de la relación, se aprovechó de esa situación para imponer una relación de poder claramente desigual. El objetivo del hombre, siempre de acuerdo con la sentencia, era vivir de los ingresos de ella y forzarla a ayudarle a conseguir documentación para regresar a Pakistán con un pasaporte.

Durante la convivencia, el agresor desplegó un comportamiento constante de humillaciones, insultos y desprecio. El tribunal da por acreditado que utilizaba expresiones degradantes y cosificadoras, reprochándole su actividad y culpándola de no conseguirle «papeles», al tiempo que la hacía sentir inútil y sometida.

La violencia no se limitó al plano verbal. El condenado recurrió en varias ocasiones a la intimidación física y psicológica para reforzar el miedo de la víctima. En un episodio especialmente grave, la agarró del cuello mientras la amenazaba de muerte si no accedía a sus exigencias, llegando a decirle que prefería pasar su vida en prisión en España antes que regresar a su país. También se autolesionaba delante de ella para aumentar su terror y controlarla emocionalmente.

La sentencia describe un clima de vigilancia constante. El hombre impedía que la mujer se separara de él, controlaba cada uno de sus movimientos y la advertía de que cualquier intento de pedir ayuda tendría consecuencias. Dormía con un cuchillo de grandes dimensiones bajo la almohada, que mostraba de forma deliberada para amedrentarla y reforzar la sensación de peligro permanente.

Tras la huida de la víctima y la apertura del procedimiento judicial, el tribunal impuso una condena de tres años de prisión por un delito de maltrato habitual, un año por lesiones, otro por amenazas y un último año por coacciones, todos ellos en el ámbito de la violencia de género. El acusado fue absuelto del delito de apropiación indebida del que también estaba acusado. Además, deberá indemnizar a la mujer con 1.200 euros por las lesiones causadas y 4.500 euros por los daños morales.

La defensa recurrió la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, pero la sala de lo Civil y Penal ha desestimado el recurso y ha confirmado íntegramente la condena, dando carácter firme a la pena impuesta.

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