Una camarera vasca ha abandonado su puesto de trabajo en Eibar (Guipúzcoa) después de que dos individuos de origen magrebí la sometieran a un violento robo y la amenazasen con arrojarle ácido si no obedecía sus órdenes.
El asalto se produjo el pasado martes sobre las 8.30 de la mañana en un bar situado en la calle San Agustín. Según las imágenes del circuito cerrado de seguridad, que ya circulan por las redes sociales y han generado una gran indignación entre vecinos y hosteleros, uno de los asaltantes accedió al interior de la barra, obligó a la joven a agacharse para que un cliente en la terraza no pudiera ver lo que sucedía y se apoderó del dinero de la caja registradora. Mientras tanto, el segundo individuo se llevó varias cervezas del local antes de huir con total tranquilidad.
La camarera, que se vio completamente sola y amenazada, sufrió un fuerte impacto psicológico. Apenas 24 horas después del incidente, decidió renunciar a su empleo por miedo. «Lo pasó muy mal. Se vio sola, amenazada por dos personas y tiene miedo», explicó Yosi, responsable del establecimiento, quien confirmó que la trabajadora ha dejado el puesto por la secuela emocional vivida.
La joven ha presentado denuncia por amenazas, mientras que la propietaria del bar lo ha hecho por robo. Los dos implicados fueron detenidos posteriormente por la Ertzaintza tras protagonizar otro hecho delictivo similar —el robo de un teléfono móvil en el que una persona resultó herida con una botella de cristal rota—. Sin embargo, tras pasar a disposición judicial, ambos quedaron en libertad a la espera de juicio.
La hostelera ha expresado su impotencia ante la situación de inseguridad que viven muchos trabajadores del sector: «Ellos saben que estos robos apenas tienen consecuencias, pero las víctimas sufren secuelas psicológicas y económicas». Además del perjuicio material, la dueña del local se ha quedado sin empleada: «La chica ha tenido que dejar el trabajo por miedo y yo me he quedado sin una empleada. Se hace muy duro vivir una situación así».
Este caso ha reavivado el debate sobre la sensación de impunidad en episodios de este tipo en Eibar y en otros municipios de Guipúzcoa, donde los comerciantes y trabajadores del sector hostelero denuncian que los asaltos se repiten con escasas consecuencias para los autores.