«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«Es una cárcel de tela»

Una experta en moda carga contra el burka: «No es respeto cultural, es una herramienta de sumisión»

Mujeres con Burka en Afganistán. Europa Press.

El debate sobre la prohibición del burka y el niqab ha vuelto al centro de la discusión política tras el rechazo en el Congreso de la proposición de ley presentada por VOX para vetar su uso en espacios públicos. Más allá del ámbito político, la discusión ha saltado también al terreno cultural y simbólico. La experta en moda Anitta Ruiz ha defendido públicamente la prohibición de estas prendas, argumentando que no pueden interpretarse como una simple expresión religiosa o cultural.

«La ropa habla y el burka es un silencio impuesto a las mujeres. Desde aquí digo sí a la prohibición de esta prenda creada única y exclusivamente para invisibilizar a las mujeres», afirmó Ruiz en sus redes sociales.

Según la analista, el rostro cumple una función esencial en la convivencia social. «En semiótica, el rostro es el marco de la empatía. Es el receptor y el emisor de nuestras relaciones en sociedad», sostiene, subrayando que cubrirlo supone eliminar un elemento básico de comunicación.

Ruiz respalda su postura citando a la abogada y feminista argelina Wassyla Tamzali, quien ha definido el burka como «una cárcel de tela» y un «signo de dominación». A su juicio, no se trata de una prenda religiosa recogida en los textos sagrados del Islam, sino de un símbolo político asociado a corrientes fundamentalistas.

En la misma línea, recuerda la advertencia de la filósofa francesa Élisabeth Badinter, quien ha señalado que cubrir el rostro rompe el principio elemental de reciprocidad en la vida pública: «que tú puedas verme a mí y yo a ti». Para Ruiz, esa barrera física convierte el burka en un elemento de segregación visible en las sociedades occidentales.

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