«Ya lo hemos normalizado. Normalizado hasta un punto que da miedo»
Una interventora de Renfe desvela que todos los días desaparecen trenes del mapa por fallos del sistema informático y que les han dado la orden de facilitar la movilidad «a toda costa» en los últimos meses
Una interventora de Renfe desvela que todos los días desaparecen trenes del mapa por fallos del sistema informático y que les han dado la orden de facilitar la movilidad «a toda costa» en los últimos meses
Pedro Sánchez y Óscar Puente. LA GACETA
Por Unai Cano
29 de octubre de 2026

Una interventora de Renfe en Galicia ha denunciado a LA GACETA los constantes fallos de seguridad que, según su testimonio, se producen en la red ferroviaria española y que, en determinadas ocasiones, provocan que los trenes desaparezcan de los sistemas de seguimiento de la circulación. La trabajadora, que ejerce como supervisora de intervención en los servicios de Alta Velocidad entre Galicia y Madrid, asegura que estas incidencias llevan años produciéndose sin que las advertencias trasladadas por los empleados hayan obtenido una respuesta satisfactoria. Además, revela que en los últimos meses se ha insistido especialmente en la necesidad de «facilitar la movilidad», una prioridad que, preguntada por si se está imponiendo «a toda costa», confirma expresamente.

Sus declaraciones llegan después del accidente ferroviario registrado este miércoles en Urda (Toledo), un suceso que ha vuelto a poner bajo el foco el funcionamiento de los sistemas de seguridad y los centros de control ferroviario. La empleada sostiene que lo ocurrido no debe analizarse como un problema exclusivo de una línea, sino como una advertencia sobre deficiencias que, según afirma, afectan al conjunto de la red.

«No hablamos de incidencias aisladas. Hablamos de problemas y preocupaciones que se vienen acumulando y a los que hay que responder», explica en conversación con este periódico. La interventora asegura que tanto ella como sus compañeros llevan mucho tiempo comunicando anomalías relacionadas con la circulación, la señalización, los sistemas de protección y las comunicaciones con los puestos de mando.

«Se elaboran informes y se comunican incidencias y, desde nuestra perspectiva, no tenemos respuesta. Como mucho, un «lo elevo, lo tramito»», lamenta.

«No apareces, ¿dónde estás?»: trenes que desaparecen de los sistemas de seguimiento

Uno de los aspectos más preocupantes de su testimonio se refiere a los fallos de comunicación que, según denuncia, impiden conocer temporalmente la posición de determinados convoyes.

La trabajadora sostiene que se trata de situaciones recurrentes, hasta el punto de que el personal ferroviario ha terminado acostumbrándose a ellas. «Nos han llamado del centro de gestión, en mi caso y a compañeros, para decirnos: «Oye, ¿habéis salido ya de esta estación? Es que no me apareces, ¿dónde estás?»», relata.

«Ya lo hemos normalizado. Normalizado hasta un punto que da miedo», reconoce.

La interventora considera especialmente grave que los empleados tengan que convivir con estas incidencias mientras desempeñan sus funciones a bordo de trenes que transportan a cientos de viajeros. «Si nosotros hacemos informes especiales es porque estamos hasta aquí, porque no podemos más», denuncia.

Según explica, los problemas no afectan únicamente a la localización de los convoyes, sino también a las comunicaciones con los centros de control y al funcionamiento de los sistemas de protección de la circulación.

«Las incidencias de circulación constantes, los problemas de comunicación con los puestos de mando, como el de Atocha, y el funcionamiento de los sistemas de protección… Todo esto falla continuamente», sostiene.

El incidente que denunció días antes del accidente de Toledo

Para ilustrar la situación, la supervisora relata un episodio que asegura haber vivido personalmente el pasado domingo, 25 de octubre, durante un servicio de la línea Galicia-Madrid, a la altura de Medina del Campo (Valladolid).

Según su versión, el convoy debía recibir indicaciones para reducir la velocidad y acceder a una vía determinada de la estación. Sin embargo, las instrucciones recibidas desde el centro de control habrían autorizado al maquinista a continuar la marcha por una vía diferente de la prevista.

«Teníamos que ir por la vía izquierda y lo metieron por la vía del medio», explica.

La trabajadora recuerda que el maquinista, al advertir que las indicaciones no se correspondían con el itinerario esperado, intentó contactar con el puesto de mando para aclarar lo ocurrido.

«El maquinista, al darse cuenta, porque nos habíamos pasado unos kilómetros, llamó al puesto de mando y el puesto de mando no cogía el teléfono», asegura.

Ante la falta de información suficiente sobre las condiciones de circulación, el conductor decidió detener el convoy por precaución.

«Se detuvo el propio maquinista porque no tenía información suficiente sobre las condiciones de circulación por delante ni sabía lo que estaba ocurriendo», relata.

Después de varios minutos, consiguieron restablecer la comunicación con el centro de control. Según la interventora, los responsables atribuyeron el incidente a una falta de comunicación relacionada con las indicaciones de circulación y fue necesario efectuar una maniobra de retroceso para regresar a la estación.

«Tuvimos que retroceder varios kilómetros para regresar a la estación», afirma. La incidencia y las maniobras posteriores se prolongaron aproximadamente durante veinte minutos, durante los cuales el personal de a bordo tuvo que gestionar la incertidumbre de los pasajeros.

Pero lo que más preocupa a la trabajadora es lo que, según sostiene, ocurrió mientras intentaban contactar con los responsables de circulación.

«Nosotros no estábamos en el mapa. Se había perdido la comunicación totalmente», denuncia.

La interventora considera que la situación podría haber tenido consecuencias especialmente graves si hubiera existido circulación de otros convoyes en las inmediaciones. «Pudo haber pasado cualquier desgracia si venía un tren de camino por delante o por detrás», afirma, aunque precisa que no se produjo ningún accidente.

La empleada asegura haber redactado un informe especial sobre lo sucedido y haberlo trasladado por los canales internos correspondientes. Su relato, pendiente de contraste con los registros de circulación, no permite establecer por sí solo si el tren desapareció de los sistemas de control de seguridad o únicamente de alguna herramienta de seguimiento operativo.

La advertencia sobre la movilidad: «En los últimos meses está siendo más insistente»

Otra de las revelaciones de la trabajadora tiene que ver con las prioridades trasladadas al personal ferroviario durante los últimos meses.

Preguntada por LA GACETA sobre si el contexto electoral podría haber incrementado la presión para evitar retrasos y garantizar la circulación de trenes, la interventora evita establecer una relación directa que no puede demostrar. «Es una afirmación muy atrevida por mi parte sin tener pruebas», reconoce.

Sin embargo, introduce una advertencia: «Lo que sí le puedo decir es que lo de facilitar la movilidad está siendo más insistente en estos últimos meses».

Cuando este periódico le pregunta si esa prioridad se está imponiendo «a toda costa», responde afirmativamente: «Sí, sí. Facilitar movilidad».

La supervisora insiste, en cualquier caso, en que la situación no comenzó con el accidente de Toledo y que los empleados llevan tiempo advirtiendo de problemas que consideran graves. «Esto no ha sido un problema de ese tramo. Ahora quieren focalizar que la vía de ese tramo está mal. No, señores, está pasando en toda España», asegura.

«Esto no es un chiste»: críticas a la gestión de las incidencias

La supervisora también expresa su indignación por la manera en que se están abordando públicamente los problemas ferroviarios y cuestiona las formas del ministro de Transportes, Óscar Puente.

«Queremos que quienes trabajamos en el ferrocarril seamos escuchados. Estas cosas no son un chiste», advierte.

La empleada reivindica el papel del personal que trabaja diariamente en los trenes y que, según denuncia, debe asumir responsabilidades que en muchas ocasiones corresponden a otras instancias.

«Nosotros somos quienes estamos afrontando las incidencias sobre el terreno, atendiendo a los viajeros y asumiendo responsabilidades que no son nuestras ni que están tampoco en conocimiento del público muchas veces», afirma. «Y detrás de estos accidentes hay familias. Y hay víctimas», añade.

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