Una investigación desarrollada por el Departamento de Economía de la Universidad de Oviedo ha revelado que el cambio de la jornada partida al horario escolar continuo en los colegios públicos españoles ha contribuido a reducir la natalidad y a retrasar la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo.
El estudio concluye que la reducción del horario escolar incrementó los costes de tiempo y dinero asociados al cuidado de los hijos. Así, si bien la jornada continua apenas afecta a la decisión de tener el primer hijo, reduce «de forma apreciable» los nacimientos de segundo, tercer y siguientes hijos.
Esta es la principal conclusión de un estudio de Álvaro Muñiz Fernández, profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Oviedo, publicado en la revista Journal of Policy Analysis and Management. El trabajo estima que la reforma redujo el número medio de hijos por mujer en 0,12 -alrededor de un 9% – y retrasó la maternidad unos cuatro meses.
La razón, según el autor, es que la jornada partida funcionaba como una ayuda invisible a las familias al mantener a los niños en el aula por la tarde, ya que cubría gratis unas horas de cuidado que coinciden con la jornada laboral de muchos padres y madres. Al acortarse el horario, ese apoyo desapareció y tener hijos se volvió más caro en tiempo y en dinero.
Muñiz Fernández recuerda que España tiene una de las tasas de natalidad más bajas de Europa: en 2023 se situó en apenas 1,1 hijos por mujer, muy lejos del nivel necesario para relevar a la población. Junto a ese descenso, la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo no ha dejado de subir y ya supera los 32 años.
El investigador ha explicado que, frente a este panorama, buena parte del debate público se ha centrado en las ayudas directas a la familia -permisos, cheques bebé, deducciones-, pero mucho menos en otras políticas que, sin proponérselo, también influyen en la decisión de tener hijos.