
La localidad barcelonesa de Òdena vivió este martes por la noche un grave episodio de vandalismo en la iglesia de Iglesia de la Virgen de la Paz después de que un grupo de jóvenes irrumpiera en el templo, causara importantes destrozos y robara diverso material del interior. Los hechos, que han generado indignación entre los vecinos, obligaron finalmente a tapiar el edificio religioso para evitar nuevos incidentes, según informa el diario El Caso.
Los hechos ocurrieron hacia las ocho de la tarde del martes 19 de mayo, cuando un vecino alertó de que entre siete y ocho jóvenes estaban forzando la entrada de los bajos de la parroquia. Ante el temor de una posible ocupación ilegal, se dio aviso tanto al párroco como a los Mossos d’Esquadra, que se desplazaron rápidamente hasta la zona.
A su llegada, los agentes comprobaron que varias puertas y ventanas habían sido forzadas y que el interior del templo había quedado completamente revuelto. Objetos tirados por el suelo, mobiliario dañado y diferentes desperfectos evidenciaban el alcance del ataque. Según relató el párroco a la policía autonómica catalana, incluso se llegó a quemar una página de la Biblia, un acto que ha causado especial malestar entre los feligreses y vecinos del municipio.
Además de los daños materiales, también se detectó el robo de equipos de sonido ydistintos elementos metálicos que habrían sido sustraídos para venderlos posteriormente.
Pese a la gravedad de los hechos, por ahora no consta ninguna denuncia formal presentada ante los Mossos d’Esquadra y tampoco se ha practicado ninguna detención. Los agentes sí identificaron a varios jóvenes relacionados con el incidente, aunque la investigación sigue abierta y todavía no se ha podido determinar con exactitud el móvil de los hechos.
La situación ha provocado una fuerte indignación en Òdena, donde muchos vecinos consideran incomprensible que la solución inmediata haya sido clausurar el recinto religioso en lugar de reforzar la vigilancia y perseguir a los responsables. Finalmente, y para evitar nuevas entradas ilegales o actos vandálicos, se optó por tapiar la iglesia, la rectoría y los bajos del edificio.