En su lugar, se proponen actividades alternativas consideradas menos competitivas
Varios colegios públicos que dependen del Gobierno de Madrid (PP) prohíben el fútbol porque consideran que «fomenta la desigualdad»
Varios colegios públicos que dependen del Gobierno de Madrid (PP) prohíben el fútbol porque consideran que «fomenta la desigualdad»
Colegio infantil. Redes sociales
Por LGI
25 de marzo de 2026

Varios centros públicos dependientes de la Comunidad de Madrid (PP) como Escuelas Aguirre, el colegio Montserrat, el colegio San Juan Bautista o el colegio Mariano Benlliure han comenzado a implantar iniciativas para limitar el fútbol en los recreos, estableciendo jornadas —generalmente los viernes— en las que este deporte desaparece del patio.

El objetivo de estas medidas avanzadas por OkDiario, según explican desde asociaciones de padres y los propios centros, es reorganizar los espacios de juego para «favorecer una mayor participación de todo el alumnado y fomentar la interacción entre niños y niñas». En lugar del fútbol, se proponen actividades alternativas consideradas menos competitivas y, según sus impulsores, más inclusivas.

Desde el colegio público Escuelas Aguirre, ubicado en el distrito madrileño de Retiro, justifican la decisión argumentando que el fútbol tiende a monopolizar las zonas más amplias del patio. Aseguran que esto provoca una ocupación reiterada por parte de los mismos alumnos y limita la diversidad de juegos, además de reducir el contacto entre chicos y chicas durante el recreo.

La iniciativa, sin embargo, ha generado opiniones muy divididas entre las familias. Algunos padres rechazan frontalmente la medida y consideran que prohibir no es el camino adecuado. Defienden que el fútbol ya es una actividad en la que participan tanto niños como niñas y que debería potenciarse la convivencia sin necesidad de restricciones.

Otros progenitores opinan que existen alternativas más eficaces para promover la igualdad, como organizar actividades conjuntas o adaptar los juegos a las edades de los alumnos. En su opinión, eliminar el fútbol un día a la semana no soluciona el problema de fondo y puede resultar contraproducente.

En cambio, hay familias que ven con buenos ojos esta iniciativa. Argumentan que no supone un perjuicio que los menores dejen de jugar al fútbol durante un día y consideran positivo que se abran espacios para otras formas de ocio en el patio. Algunos señalan que este deporte llega a ocupar la mayor parte del recreo, dejando poco margen para otras actividades.

También dentro del ámbito educativo hay discrepancias. Mientras algunos docentes respaldan la medida por su potencial inclusivo, otros advierten de que se corre el riesgo de estigmatizar el fútbol. Subrayan que este deporte cumple una función social importante, ya que enseña a los niños valores como la cooperación, la gestión de la derrota o el respeto a los demás.

Estos profesores críticos consideran que restringir su práctica puede limitar la espontaneidad del juego y privar a muchos alumnos de una de las formas más extendidas de socialización. A su juicio, fomentar la diversidad de actividades no debería implicar la eliminación de una de las más populares.

En cualquier caso, la implantación de los llamados «días sin fútbol» se está extendiendo por varios centros educativos de la región, consolidándose como una tendencia que sigue generando debate entre comunidad educativa y familias.

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