El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero canceló de forma inesperada su agenda navideña apenas unos días antes de la detención de Nicolás Maduro por parte de los Estados Unidos. El exdirigente socialista tenía previsto desplazarse a Lanzarote para pasar las fiestas y prolongar su estancia hasta febrero, pero anuló el viaje a última hora, según detalla este jueves Abc.
La decisión obligó a desactivar un dispositivo de seguridad que ya se encontraba en marcha. La orden para organizar la protección había partido semanas antes, con turnos y planificación cerrados, ante la previsión de que Zapatero pasara la Nochebuena en la isla. Sin embargo, contra todo pronóstico, el expresidente anuló su estancia poco antes del 24 de diciembre.
El dispositivo de seguridad del expresidente se ha incrementado en los últimos meses. Una ampliación que también se ha aplicado a los equipos del presidente del Gobierno Pedro Sánchez y de su esposa Begoña Gómez, siempre sobre la base de informes técnicos de la Presidencia del Gobierno.
En el caso de Zapatero, este refuerzo se ha notado de forma especial en Lanzarote. Cuando se desplaza a la isla, donde posee una vivienda y pasa largas temporadas, cuenta con un aumento de efectivos del GRS de la Guardia Civil, operativos tanto para posibles incidencias como para los desplazamientos del exmandatario por la isla. Los agentes del Instituto Armado tenían ya el aviso de su llegada para Navidad antes de la cancelación final.
Durante el pasado verano, varios guardias civiles que formaban parte del dispositivo expresaron sus quejas por las condiciones del servicio. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) denunció problemas graves, como la obligación de hacer sus necesidades en la calle por el estado insalubre de los urinarios o la falta de luz durante horas debido a fallos en los generadores.
Años después de abandonar la presidencia del Gobierno, Zapatero adquirió una villa de diseño de unos 400 m², distribuida en dos plantas y situada en una parcela de 670 metros, valorada en torno al millón de euros. Fue en esa etapa, cuando frecuentaba la residencia oficial de La Mareta, cuando se afianzó su vínculo con la isla.
Su presencia en Famara convirtió durante meses esta zona, de acceso complicado, en un espacio fuertemente controlado. Cada mañana salía a hacer footing por los alrededores, acompañado de escoltas a pie y en vehículo.
Zapatero tenía previsto permanecer en Lanzarote durante todo enero y regresar a principios de febrero. Ese plan cambió en los días previos a la detención de Maduro. Desde entonces, sus movimientos permanecen envueltos en incógnitas.
El núcleo de máxima confianza del expresidente lo forman sus escoltas, policías nacionales adscritos a la Presidencia del Gobierno. Se trata de agentes veteranos que controlan cada uno de sus desplazamientos.
Una muestra de ese círculo se conoció a raíz de la información publicada por El Debate sobre una cita entre Zapatero y el empresario Julio Martínez Martínez, detenido por la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) en la investigación sobre Plus Ultra. Martínez era amigo personal del expresidente y coincidía con él en actividades deportivas en la zona de El Pardo. También fue cliente de la empresa de las hijas de Zapatero, aunque negó en El Mundo actuar como testaferro, tal como apuntaron otros medios.
El vínculo con Venezuela y el papel en la transición
Zapatero es uno de los dirigentes internacionales con mayor vinculación con Venezuela. Son conocidas sus conversaciones con Maduro y con los hermanos Rodríguez, hoy figuras clave del régimen tras la orden del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
De esos viajes surgió su relación con la actual presidenta del país, Delcy Rodríguez, y su papel en la mediación que facilitó el exilio en Madrid de Edmundo González. El propio Maduro llegó a revelar el contenido de algunas llamadas con el expresidente español.
El papel de Zapatero en la transición venezolana sigue sin aclararse. Sus labores de mediación, mantenidas durante años, han recibido críticas crecientes desde la oposición española y desde actores internacionales, que cuestionan sus mensajes de respaldo al régimen.