El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió con el empresario Víctor de Aldama en un piso que el régimen de Nicolás Maduro le tiene asignado en Caracas para sus estancias en Venezuela. Este lujoso inmueble, ubicado en una de las zonas más exclusivas de la capital, sirvió de escenario para un encuentro al que también asistió Francisco Flores, sobrino del mandatario venezolano y condenado en Estados Unidos por narcotráfico tras utilizar un hangar presidencial para el traslado de grandes cargamentos de cocaína.
Según ha podido confirmar El Debate, la reunión tuvo lugar hace varios años y fue convocada directamente por el propio Zapatero. En ella participaron, además de Aldama y Flores, un asesor de confianza del exlíder socialista y un acompañante del empresario. Esta cita constituye el segundo encuentro conocido entre ambos, tras el viaje que realizaron juntos meses antes en un avión privado propiedad de Aldama. En aquella ocasión, tal como el empresario explicó en una entrevista en el programa Horizonte de Cuatro, transportó personalmente al expresidente desde Caracas hasta Santo Domingo en un vuelo reservado y sin publicidad.
El piso donde se produjo la reunión está situado junto a la avenida Principal de La Castellana, una zona caracterizada por su seguridad y por albergar embajadas, sedes diplomáticas y residencias de alto nivel. El inmueble, de unos 400 metros cuadrados, está decorado con obras de artistas venezolanos y cuenta con fuertes medidas de protección. Dispone de un despacho privado utilizado por Zapatero durante sus visitas, un amplio salón y varios espacios diseñados para mantener encuentros discretos con figuras del entorno político y empresarial próximo al chavismo.
Fuentes consultadas aseguran que el régimen venezolano cedió esta propiedad expresamente al expresidente español y que desde 2018 la utiliza como residencia habitual durante sus viajes al país. El lugar se ha convertido, de facto, en su base operativa en Caracas, donde celebra reuniones privadas lejos de los focos y mantiene su actividad como mediador informal entre el Gobierno de Maduro y distintos interlocutores internacionales.
De esta forma, el episodio conocido ahora añade un nuevo capítulo a la relación entre Zapatero y el entorno chavista, marcada por los viajes frecuentes, los contactos reservados y una influencia política que el exmandatario continúa ejerciendo en la región bajo un perfil cada vez más controvertido.