«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Este grupo sostuvo reuniones discretas en Madrid, concretamente en el lujoso hotel Santo Mauro

Zapatero maniobra junto a operadores chavistas para «sacrificar» a Maduro e imponer una falsa transición que evite que rinda cuentas ante la justicia de EEUU

Donald Trump y Nicolás Maduro. Europa Press.

Mientras Estados Unidos intensifica su ofensiva contra el Cartel de los Soles, el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero reaparece como arquitecto de una «fórmula» que busca reorganizar el poder en Venezuela. La idea, según reveló Diario Las Américas, pasa por apartar a Nicolás Maduro y a otros altos jerarcas chavistas con órdenes de captura en EEUU, y sustituirlos por un «neochavismo» que garantice continuidad sin justicia ni democracia.

Fuentes consultadas confirmaron que, hace apenas una semana, este grupo sostuvo reuniones discretas en Madrid, concretamente en el lujoso hotel Santo Mauro, habitual refugio del expresidente español. Allí, Zapatero se mostró acompañado por el general chavista Miguel Rodríguez Torres y por el exdiputado opositor Eudoro González Dellán. El objetivo: tantear apoyos entre opositores exiliados, aunque las gestiones no habrían tenido el eco esperado.

El plan incluye, además, contactos en Washington a través de intermediarios qataríes, con quienes los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez mantienen una relación fluida tras los fracasados diálogos de 2023. La mediación de Doha ya fue invocada por Maduro en 2024, cuando exigió «cumplir con los acuerdos firmados en Qatar» antes de unas elecciones fraudulentas.

Sacrificio de cabecillas

La estrategia consistiría en «sacrificar» a Maduro, al número dos del régimen, Diosdado Cabello, y al ministro de Defensa Vladimir Padrino López, todos ellos acusados de narcotráfico y con recompensas millonarias ofrecidas por la justicia estadounidense. Según el analista Pedro Mario Burelli, exdirectivo de PDVSA, se trata de fabricar un «neochavismo» encabezado por quienes no tienen cargos judiciales, en un intento por salvar al aparato chavista de su hundimiento.

«Quieren un remedio hecho con el mismo tumor que destruyó al país. Pensar que Venezuela aceptará semejante salida es pura demencia», advirtió Burelli en sus redes.

Entre los operadores de esta fórmula también figuran la exfiscal Luisa Ortega Díaz, exiliada en España desde 2021, y el expresidente de PDVSA Rafael Ramírez, residente en Italia. Ambos buscan resolver sus causas judiciales y reconstruir su imagen tras haber sido parte del sistema corrupto que hoy dicen combatir.

El papel de Zapatero

Zapatero aparece como el «armador» de esta transición controlada. Según revelan fuentes citadas por Diario Las Américas, el expresidente español ha multiplicado por noventa su fortuna desde que en 2011 empezó a actuar como mediador del chavismo, acumulando propiedades que ahora intenta liquidar ante la amenaza de sanciones de EEUU contra testaferros y cómplices del régimen.

Aunque la oposición democrática lo rechaza abiertamente, Zapatero sigue ofreciendo alternativas «graduales» al margen de una transición real hacia la libertad. Su cercanía con Rodríguez Torres, un militar que mantiene lazos con oficiales activos, le permite proyectar un supuesto puente hacia las Fuerzas Armadas.

Viejos conocidos

Otro actor clave es Eudoro González Dellán, exdiputado opositor, recordado por su participación en el diálogo de 2017-2018 en República Dominicana que terminó en fiasco. Fuentes señalan que jugó un papel en la salida forzada del presidente electo Edmundo González hacia Madrid en 2024, en maniobras donde también participó Zapatero con apoyo de la embajada española en Caracas.

González Dellán es hermano de Leonardo González Dellán, expresidente del Banco Industrial de Venezuela vinculado al caso de los Papeles de Panamá. Su actual implicación en la «transición neochavista» muestra cómo antiguos opositores se han reconvertido en engranajes de una salida controlada por el chavismo.

Para sus promotores, esta fórmula sería «digerible» para la Fuerza Armada y para sectores de la población que aún mantienen una memoria positiva del fallecido Hugo Chávez. Pero en realidad representa un intento de perpetuar al chavismo bajo otro ropaje, con el respaldo de viejos cómplices y bajo la batuta de Zapatero.

«Quien se siente acorralado busca salidas. Eso es natural», explicó Burelli. «Pero pensar que Venezuela aceptará un remedio fabricado por quienes construyeron el narcoestado es una burla a la inteligencia del país».

Con la presión internacional en aumento y el régimen cada vez más debilitado, el «neochavismo» que impulsa Zapatero aparece como el último intento de salvar a la estructura mafiosa del chavismo antes de su derrumbe definitivo.

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