El fondo de inversión BlackRock y el banco Bank of America han abandonado las políticas de Diversidad, Equidad e Inclusión, convirtiéndose en los últimos gigantes de Wall Street que abandonan la agenda woke de sus estrategias corporativas. Este giro se produce después de que la Administración Trump intensificara su ofensiva contra estas iniciativas, con la fiscal general Pam Bondi a la cabeza de un esfuerzo gubernamental para eliminarlas del sector privado.
BlackRock, el coloso de la gestión de activos con 11,4 billones de dólares bajo su supervisión, ha eliminado de su informe anual cualquier referencia explícita a la representación de grupos minoritarios. En su lugar, el documento presentado recientemente destaca la importancia de atraer talento global sin hacer énfasis en criterios demográficos específicos. «Nuestro éxito depende de contar con los mejores profesionales en un entorno que fomente diversas perspectivas y evite el pensamiento homogéneo», señala el informe.
Bank of America, por su parte, ha dado marcha atrás en sus compromisos previos con la DEI. En su reciente reporte financiero, el banco con sede en Charlotte eliminó requisitos relacionados con la contratación de perfiles diversos y suavizó su retórica sobre inclusión. «Nos esforzamos por ofrecer un espacio de trabajo en el que todos puedan desarrollarse profesionalmente», afirmó un portavoz, quien además confirmó que la compañía ajustó su postura por los cambios legislativos y las órdenes ejecutivas de la nueva administración.
El movimiento de estos dos pesos pesados de las finanzas sigue la tendencia de otras firmas de Wall Street que han comenzado a desmarcarse de la agenda de inclusión. Wells Fargo, Citigroup y Morgan Stanley también han disminuido su compromiso con estas políticas, mientras que Goldman Sachs retiró su requisito de que las empresas que busquen salir a bolsa cuenten con al menos dos miembros diversos en sus juntas directivas.