«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
SE HAN ROTO TODOS LOS RÉCORDS

Con Biden ha entrado en EEUU ilegalmente el equivalente al 1% de su población

Frontera entre México y EEUU. Europa Press

La invasión de Estados Unidos desde su frontera sur es una noticia que se alarga desde hace décadas, con el breve parón del mandato de Donald Trump, pero en el tiempo que lleva Joe Biden en la Casa Blanca se han roto todos los récords: se calcula que podrían haber cruzado la frontera desde enero de 2021, cuando juró el cargo, unos cinco millones de personas.

Solo en 2021, los ilegales aprehendidos por la policía podrían ascender a unos dos millones, y otros dos o tres millones en 2022. Steven Kopits, de Princeton Policy Advisors, en Breitbart News calcula en 4,2 millones las detenciones de ilegales en la frontera desde la llegada de Biden al poder.

Comentando cuando la inmigración ilegal alcanzó un récord mensual en diciembre de 2022, con más de 250.000 contactos en la frontera, Kopits escribe que «las cifras son sencillamente surrealistas» y sugieren que ese año se volverá a batir un nuevo récord ante la absoluta indiferencia de la Administración. Las detenciones anuales en la frontera, escribe Kopits, empiezan a acercarse al uno por ciento de la población total de Estados Unidos.

Pero si este fenómeno está destinado a transformar para siempre la sociedad norteamericana, para las poblaciones cercanas a la frontera la crisis es acuciante, inmediata y catastrófica. La ciudad fronteriza de Yuma, en Arizona, está al borde del colapso debido a que una avalancha de inmigrantes ha sobrepasado la capacidad de hospitales y bancos de alimentos. La Patrulla Fronteriza del Condado de Yuma ha visto un aumento en las entradas de inmigrantes del 171%. Según el supervisor del condado, Jonathan Lines, el condado se ‘desmoronará’ ante el flujo de inmigrantes. Y la situación, alerta en Fox News, solo puede empeorar si no se toman medidas. «Vienen, según dicen ellos mismos, porque Biden les dijo que vinieran, que tenemos una frontera abierta».

El Paso, en Texas, otra ciudad fronteriza, declaró el estado de emergencia cuando miles de migrantes acamparon en las calles durante temperaturas bajo cero en diciembre. Muchos refugios para migrantes estaban por encima de su capacidad, lo que llevó a la ciudad a utilizar el aeropuerto local como refugio temporal.

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