Nuevas imágenes terroríficas llegan del Reino Unido sin que Starmer pueda evitarlo. En Belfast, un individuo sudanés intentaba decapitar a un «hombre local», en otro caso de lo que se conoce como «epidemia de ataque con cuchillo».
Entre 2023 y 2024 hubo allí 262 homicidios con arma blanca, el 42% con cuchillos de cocina. El Reino Unido tiene una muy restrictiva legislación sobre armas blancas, pero aumenta la presión sobre el legislador.
Hace unos días, el mundo vio la muerte de Henry Nowak. Ahora, Reform y Restore, los dos partidos a la derecha de los conservadores, piden la prohibición del puñal ceremonial sij que llevaba su asesino, Vickrum Digwa.
Los sij tienen origen en el Punyab, y una población de medio millón de personas en el Reino Unido. Su religión exige que porten cinco objetos, conocidos como 5k: un turbante, un peine de madera, un brazalete de metal, unos determinados pantalones cortos y el kirpán, pequeña daga curva que llevan como objeto de fe.
De forma preceptiva, el asesino de Nowak la portaba, aunque no fue el arma del crimen. Se valió de una daga persa de 21 centímetros.
El asesinato ha puesto bajo observación a una comunidad que se tenía por plenamente integrada. Los sij se caracterizan por estar sobre la media británica en formación, empleo y propiedad inmobiliaria y tienen un fuerte sentido de comunidad basado en tres grandes principios o fundamentos éticos, uno de los cuales es la labor honesta o kirat karni, una especie de santificación del trabajo.
La ley reconoce su excepcionalidad permitiendo que porten los kirpán, de la misma forma que, a finales, de los 60, permitió el uso del turbante en los servicios públicos.
Para los conductores de autobús era obligatoria la gorra de plato y estaba prohibido el vello facial hasta que un empleado sij solicitó trabajar de acuerdo con su fe.
Hubo una gran debate, incluso un miembro de la comunidad sij amenazó con inmolarse, y en 1969 la prohibición se levantó. El principio de libertad religiosa se impuso. Frente al igualitarismo republicano francés, la libertad inglesa permite tradicionalmente islas de tolerancia comunitaria que corren el riesgo de caer en el aislamiento y la no integración. Quizás no sea el caso de los sij, que se sienten mayoritariamente «solo británicos».
La polémica sobre el turbante sucedió en Wolverhampton y en contra se manifestó públicamente el político Enoch Powell, que hizo mención en su famoso y controvertido discurso «Ríos de Sangre», en el que anticipó con medio siglo de antelación los problemas de la inmigración. El mantenimiento del turbante era, en su opinión, «inapropiado» y desembocaría en una forma perniciosa de comunitarismo. Se ha dicho que Powell acertó en casi todo, aunque quizás no con los sij. Por entonces, era diputado por el distrito electoral de Wolverhampton y el conductor, de nombre Tarsem Singh Sandhu, contó, pasados los años, que Powell era amigo suyo. No era racista, aclaró, y como diputado local le ayudó con los trámites burocráticos necesarios para conseguir llevar a Inglaterra a dos de sus primos del Punyab.