«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Kennedy ha asegurado que este es «el primer anuncio de muchos»

Donald Trump señala a la industria farmacéutica: asegura que los índices de autismo son menores en personas no vacunadas que no toman pastillas

Robert Kennedy Jr y Donald Trump. Redes sociales

La Casa Blanca presentó ayer lunes su ambicioso plan para abordar el aumento de casos de trastornos del espectro autista en Estados Unidos. La estrategia, impulsada personalmente por Donald Trump, se apoya en dos ejes: la difusión de una advertencia oficial a las embarazadas sobre los riesgos del paracetamol (acetaminofén) y la apuesta por la leucovorina, un fármaco experimental que algunos ensayos iniciales han asociado con mejoras en niños con autismo.

En la rueda de prensa, el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., aseguró que este era sólo «el primero de muchos anuncios que verán la luz en los próximos años» con el objetivo de ofrecer a las familias «información real sobre las causas, la prevención y la posible reversión» del autismo. Kennedy adelantó además que la FDA emitirá de inmediato una advertencia médica para incluir nuevas precauciones en el etiquetado del Tylenol y otros medicamentos con el mismo principio activo. Trump, por su parte, se mostró contundente: «El Tylenol durante el embarazo puede estar asociado con un riesgo muy elevado de autismo».

El otro gran pilar del plan de la Casa Blanca es el respaldo a los ensayos con leucovorina, un derivado del ácido fólico utilizado hasta ahora para mitigar los efectos secundarios de ciertos tratamientos y corregir déficits de vitamina B9. Investigaciones preliminares sugieren que algunos menores con autismo muestran mejoras en el lenguaje y la interacción social tras recibir este medicamento. Aunque algunos investigadores califican los resultados de «sorprendentes», la leucovorina aún no tiene autorización oficial y sigue en fase experimental.

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