«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«Charlie Kirk era el mejor y más brillante joven líder de Estados Unidos»

El emotivo discurso de Kevin Roberts en ‘Europa Viva 25’: «Avancemos con coraje, convicción, alegría; los mismos valores que personificó nuestro hermano caído, Charlie Kirk»

Kevin Roberts. LA GACETA

El presidente de Kevin Roberts The Heritage Foundation participó este domingo en ‘Europa Viva 25’, un evento organizado por Patriotas y VOX y en el que se homenajeó a Charlie Kirk, joven patriota asesinado la pasada semana en Utah por un miembro de Antifa, un líder y un referente absoluto en la defensa de la fe, de la familia y de la patria. En su discurso, Roberts recordó a Kirk, del que dijo que era si amigo, «el mejor y más brillante joven líder de Estados Unidos, un esposo devoto y un padre amoroso de dos hermosos hijos», y llamó a seguir su legado porque «el destino de toda nuestra civilización depende de si nos dedicamos a terminar el trabajo indispensable al que valientemente dedicó su vida y dio su última muestra de entrega».

El discurso íntegro de Kevin Roberts

«Patriotas, buenas noches. Quería estar en Madrid con todos ustedes esta noche, pero no hubiera sido apropiado que dejara mi país en un momento como este. Charlie Kirk era mi amigo. Tenía solo 31 años. Era el mejor y más brillante joven líder de Estados Unidos, un esposo devoto y un padre amoroso de dos hermosos hijos.

Su pasión era trabajar con los jóvenes y defender los valores tradicionales estadounidenses: patriotismo, el respeto por la vida, la libertad, la familia y la responsabilidad personal. Creía que los estadounidenses debían poder debatir incluso cuando no estuvieran de acuerdo. La organización que fundó y dirigió con tanta valentía se llamaba Turning Point. Creo que ese nombre es providencial, porque la muerte de Charlie Kirk debe ser un punto de inflexión, no sólo para Estados Unidos, sino para todo Occidente.

Hoy nos enfrentamos a una elección: es la misma a la que se enfrentó David cuando luchó contra Goliat, la que afrontó San Pedro en las orillas del Mar de Galilea, la que enfrentó Constantino en la batalla del Puente Milvio, la que enfrentaron aquellos 500 hombres liderados por Don Pelayo en la Santa Cueva de Covadonga, a la que se enfrentaron el rey Fernando y la reina Isabel más de 700 años después, en 1492, cuando completaron la Reconquista, a la que se enfrentó Cristóbal Colón ese mismo año en medio del Océano Atlántico cuando navegó hacia el oeste, para encontrar tierra o precipitarse por el furioso borde del mundo, la que enfrentó Donald Trump cuando le dispararon en Pensilvania, y la misma que enfrentó Charlie cada vez que pisaba un campus universitario.

La elección es esta: aceptar, en todas sus formas, la falta de fe, el colapso de nuestra civilización, acobardarse ante nuestros enemigos, retirarnos de la vida pública, negar a nuestro Dios y rendir nuestra herencia, o bien abrazar, con toda su incertidumbre, la batalla que tenemos delante de nosotros, lanzarnos mar adentro y poner toda la fuerza en Dios.

Alzar el puño; elevar la voz contra la multitud, como hacía Charlie, y decirles que no nos vamos a asustar hasta silenciarnos. No hay otras opciones. Amigos, si vamos a seguir los pasos de esos hombres valientes que nos precedieron, debemos saber por qué decidieron luchar. Y por eso estamos hoy aquí. Un día que muchos celebramos como la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

La cruz es el símbolo más importante de nuestra civilización. Es el signo supremo del amor de Dios por cada hombre y cada mujer. Es el árbol de la vida que florece en esperanza y ofrece valor en medio de la adversidad. Es un recordatorio de que hay cosas por las que vale la pena morir, porque la muerte no es el final. Charlie hacía muchas referencias a la cruz.

Su fe en la cruz es la razón por la que tenía tanta esperanza en el futuro. Nuestros enemigos quieren arrebatarnos eso. Quieren que aceptemos lo retorcido y lo depravado bueno, justo y hermoso. Celebran la muerte y odian la vida. Quieren que creamos que no hay nada que podamos hacer.

Piensan que esas amenazas nos harán rendirnos. En Francia, tenemos el cordón sanitario y la detención de opositores políticos. En el Reino Unido, la detención de abuelas por orar frente a clínicas de aborto y miran a otro lado mientras bandas de inmigrantes agreden a mujeres jóvenes. En España, es el intento descarado de derribar la cruz más grande del mundo.

En Estados Unidos, son innumerables las personas en internet celebrando la muerte de Charlie y pidiendo más asesinatos. También es ese periodista despreciable que intenta presentar esto como un asunto de “dos bandos”, cuando la verdad es que las balas vienen siempre de la misma dirección. Hoy debemos darnos cuenta de que estas personas, estén donde estén, son todas iguales.

Son opositores al orden, emisarios de la violencia, y sobre todo, son enemigos de la Verdadera Cruz. Y debemos ser claros: la escalada de violencia no es porque su influencia aumente o porque su poder esté creciendo. Todo lo contrario. Es porque ven que la gente buena está despertando. Ven a jóvenes en todos y cada uno de nuestros países eligiendo rechazar sus mentiras y vivir en la verdad.

Charlie Kirk es la razón de que eso suceda. Ahora, el destino de nuestros hijos, el futuro de nuestros países, el destino de toda nuestra civilización depende de si continuamos su legado, de si nos dedicamos a terminar el trabajo indispensable al que Charlie valientemente dedicó su vida y dio su última muestra de entrega. Así que lo digo de nuevo: Occidente está en un punto de inflexión.

La buena noticia es que hay patriotas en todos los países de Europa, en todos los países de Hispanoamérica y en Estados Unidos preparados para aprovechar este momento. Pero nuestro trabajo debe acelerarse y ampliarse. Avancemos con coraje, convicción, alegría; los mismos que personificó nuestro hermano caído, Charlie Kirk.

Y recordemos: nunca nos rendiremos».

Fondo newsletter