«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Adiós a un patriota norteamericano

Fallece Dick Cheney, exvicepresidente de Estados Unidos: figura clave del conservadurismo moderno y de la firmeza frente al terrorismo islámico

Dick Cheney, exvicepresidente de Estados Unidos, durante un acto público en 2013. Europa Press.

El exvicepresidente estadounidense Richard B. «Dick» Cheney ha fallecido a los 84 años debido a complicaciones derivadas de una neumonía y una enfermedad cardiovascular, según confirmó su familia en un comunicado. Cheney murió el lunes por la noche rodeado de sus seres queridos, dejando tras de sí una de las trayectorias políticas más influyentes del Partido Republicano y de la historia reciente de Estados Unidos.

En el texto difundido, sus allegados lo describen como «un hombre grande y bueno, que enseñó a sus hijos y nietos a amar a su país y a vivir con valentía, honor y amor». Su esposa Lynne Cheney, compañera de más de seis décadas, y sus hijas, Liz y Mary, destacaron su legado de servicio y su fe inquebrantable en la grandeza de la nación estadounidense.

Cheney fue vicepresidente de George W. Bush entre 2001 y 2009, un periodo marcado por los atentados del 11 de septiembre y la redefinición de la política exterior norteamericana. Bajo su liderazgo, Washington articuló una doctrina de firmeza estratégica frente al terrorismo islámico, fortaleciendo la inteligencia y el poder militar estadounidense. Aunque su papel en Irak y Afganistán sigue siendo objeto de debate, incluso sus críticos reconocen que restauró el sentido de autoridad y decisión en una Casa Blanca golpeada por el miedo y la incertidumbre.

Antes de su vicepresidencia, Cheney se desempeñó como secretario de Defensa durante el mandato de George H. W. Bush (1989-1993), supervisando con éxito la Operación Tormenta del Desierto, la intervención aliada que liberó Kuwait tras la invasión iraquí. Su gestión, caracterizada por la eficiencia y el bajo coste en vidas estadounidenses, le valió amplio reconocimiento incluso entre los demócratas de la época.

Formado en la escuela realista del poder americano, Cheney defendió siempre la soberanía nacional, la energía doméstica y la fortaleza del Estado. Su paso por el sector privado —fue CEO de la empresa energética Halliburton— lo consolidó como uno de los grandes exponentes del capitalismo productivo estadounidense, convencido de que la libertad económica era condición esencial para la independencia nacional.

En sus últimos años, se alejó de algunos sectores del trumpismo, aunque nunca renunció a su convicción conservadora ni a su defensa de la seguridad, la familia y el patriotismo como pilares del orden americano.

Su muerte marca el final de una generación republicana forjada en la Guerra Fría y el 11-S, que creyó en el poder de Estados Unidos no como dominación, sino como garantía de estabilidad y civilización frente al caos global.

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