Giro geopolítico en Washington ante la presión migratoria global
La Administración Trump someterá a examen la política migratoria de sus aliados y alerta de que la inmigración masiva es ya una «amenaza existencial» para Occidente
La Administración Trump someterá a examen la política migratoria de sus aliados y alerta de que la inmigración masiva es ya una «amenaza existencial» para Occidente
El secretario de Estado, Marco Rubio, y el presidente de EEUU, Donald Trump. Europa Press
Por LGI
21 de noviembre de 2025

Estados Unidos ha dado un golpe sobre la mesa en el debate migratorio internacional y anuncia que someterá a «escrutinio» la política migratoria de sus propios aliados occidentales. El Departamento de Estado ordenará a sus embajadas redactar informes exhaustivos sobre los países que, a su juicio, muestran una actitud «indulgente» ante la inmigración masiva, a la que describe como una «amenaza existencial» para la civilización occidental.

La decisión, adelantada en un comunicado oficial, marca un giro profundo respecto a la postura que Washington mantuvo durante años. El Departamento de Estado advierte de que la migración masiva «socava la estabilidad de aliados clave de Estados Unidos» y debe ser tratada como una «crisis global». El texto insiste en que la política migratoria de cada país ya no es sólo un asunto interno, sino un factor que afecta directamente a la seguridad mundial.

El Gobierno estadounidense no especifica qué Estados serán objeto de evaluación, pero asegura que el criterio se aplicará a aquellos que hayan desarrollado sistemas que «anteponen a los migrantes por delante de sus propios ciudadanos» o que muestran tolerancia hacia «crímenes y abusos contra los Derechos Humanos cometidos por personas con antecedentes migratorios». Washington también pone el foco en otro elemento cada vez más presente en Europa: las «políticas de castigo» contra ciudadanos que se opongan públicamente a la inmigración masiva o que documenten delitos protagonizados por migrantes.

El mensaje va dirigido, sin mencionarlos, a los gobiernos occidentales que han optado por modelos de puertas abiertas o por la criminalización de la disidencia ante la masiva presión migratoria. Estados Unidos pide a sus aliados «involucrarse de manera constructiva» con la creciente preocupación de sus sociedades, donde el debate migratorio se ha convertido en una línea de fractura política y cultural.

Pese a subrayar que respeta la «soberanía» de cada Estado, el Departamento de Estado afirma estar «listo para auxiliar» a cualquier gobierno dispuesto a abordar esta «crisis global» desde una perspectiva de seguridad y protección del orden interno.

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