«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«No hay una explicación racional ni lógica»

La Inteligencia de EEUU revelará nuevas pruebas sobre el montaje demócrata de la «trama rusa»: «Fue un golpe de Estado contra Trump»

Donald Trump. Europa Press

Empieza la gran purga. ¿Recuerdan la «trama rusa», la acusación de que Trump y Putin se habían conjurado para manipular las elecciones que dieron la victoria al primero, que mantuvo la administración bajo la espada de Damocles de una larga investigación federal? La cosa quedó en nada, porque no había nada.

Pero sí existió una trama sobre la trama; sí se conjuraron las primeras espadas del Partido Demócrata para crear una teoría de la conspiración que precisó la complicidad de la CIA y los grandes medios de comunicación. Y eso es lo que está investigando ahora la directora de Inteligencia, Tulsi Gabbard, quien ha asegurado que esta semana se presentarán pruebas del fraude contra importantes personajes del Partido Demócrata.

La exdemócrata Gabbard, entrevistada en Fox por Maria Bartiromo, anunció que esta semana seguirá desclasificando documentos que muestran «pruebas abrumadora» de que la administración Obama sentó las bases para la investigación después de que el presidente Trump venciera a Hillary Clinton en las elecciones de 2016.

«Publicaremos información más detallada sobre el procedimiento exacto y hasta qué punto se intentó ocultar esta información al pueblo estadounidense, escondiéndola a funcionarios que podrían haber hecho algo al respecto», declaró Gabbard. «La rendición de cuentas es esencial para el futuro de nuestro país, para que el pueblo estadounidense confíe en la integridad de nuestra república democrática». «La rendición de cuentas, la acción, el enjuiciamiento y las acusaciones contra aquellos que son responsables de intentar robar nuestra democracia son esenciales para que podamos asegurarnos de que esto nunca vuelva a suceder en nuestro país», añadió Gabbard.

La directora de Inteligencia aseguró ser incapaz de entender cómo los fiscales especiales Robert Mueller y John Durham pasaron por alto las pruebas de este «golpe de Estado de años contra el presidente Trump».

«No hay una explicación racional ni lógica», dijo, y añadió: «La única conclusión lógica que puedo extraer de esto es que hubo una intención directa de encubrir la verdad sobre lo ocurrido, los responsables y la amplia red que ideó esta conspiración sediciosa».

Entre otras cosas, el equipo de Gabbard descubrió una evaluación de la comunidad de inteligencia del 12 de septiembre de 2016 que indicaba que «los adversarios extranjeros no tienen y probablemente no tendrán las capacidades para ejecutar con éxito ataques cibernéticos generalizados y no detectados» en los sistemas electorales. 

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