Una de las mayores organizaciones benéficas musulmanas de Reino Unido está siendo investigada por su presunta utilización como pantalla para financiar a Hamás y hacer llegar cargamentos de bienes a dirigentes de la organización terrorista en Gaza bajo apariencia de ayuda humanitaria, según una acusación presentada por las autoridades estadounidenses, según The Telegraph.
El caso afecta a la Al-Khair Foundation, una organización registrada oficialmente en Reino Unido que declaró unos ingresos de 74 millones de libras durante el último ejercicio, mantiene proyectos educativos y humanitarios en decenas de países y ha colaborado incluso con organismos de Naciones Unidas.
Su director global, Mohammad Yousef Hasna, fue detenido en Londres la pasada semana y permanece bajo custodia a la espera de una vista de extradición a Estados Unidos, donde está acusado de financiar y conspirar para prestar apoyo material a Hamás.
Según la documentación del FBI a la que ha tenido acceso The Telegraph, Hasna habría utilizado su posición dentro de la organización para recaudar dinero, comprar bienes y facilitar su entrada en Gaza en coordinación con altos dirigentes de Hamás.
Una organización con 74 millones de libras de ingresos
La dimensión económica de Al-Khair Foundation convierte las acusaciones en especialmente relevantes. La organización declaró unos ingresos brutos de 74,79 millones de libras, frente a los 31,28 millones registrados anteriormente. Los investigadores estadounidenses destacan que sus ingresos prácticamente se duplicaron después de los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023.
Los datos de la Charity Commission muestran además que la fundación recibió más de 130 millones de libras en donaciones y legados durante 2024 y 2025. Durante los últimos cinco años también habría reclamado al fisco británico más de nueve millones de libras mediante Gift Aid, el sistema que permite a las organizaciones benéficas recuperar impuestos asociados a las donaciones recibidas.
Las acusaciones han provocado interrogantes sobre si dinero aportado de buena fe por ciudadanos británicos o recursos indirectamente sufragados por los contribuyentes pudieron terminar beneficiando a una organización terrorista.
Conversaciones con un alto dirigente de Hamás
El núcleo de la investigación se encuentra en una serie de mensajes cifrados supuestamente intercambiados entre Hasna y Ghazi Hamad, identificado por los investigadores estadounidenses como un alto dirigente de Hamás. Según la acusación, estas conversaciones mostrarían que ambos utilizaron el nombre de la organización benéfica y su infraestructura de almacenes para hacer llegar productos a Gaza.
El FBI sostiene que Hasna «coordinó ampliamente» con personas situadas en los niveles más altos de Hamás la recaudación de fondos, la adquisición de productos y su traslado al enclave palestino.
Los investigadores aseguran además que el acusado habría manipulado fotografías y documentación para ocultar a los donantes que Hamás era el verdadero beneficiario de determinadas campañas de recaudación. En uno de los intercambios citados por la acusación, Hasna habría pedido a Hamad que utilizara sus contactos con Naciones Unidas y la Cruz Roja para promocionar un acto organizado por la entidad.
«Camiones» de ayuda destinados supuestamente a Hamás
Las autoridades estadounidenses sostienen que durante 2024 ambos discutieron el envío de camiones cargados de supuesta ayuda humanitaria a Gaza utilizando el nombre de la organización, con el objetivo de depositar posteriormente esos bienes en almacenes controlados por una red vinculada a Hamás. La acusación menciona asimismo diferentes movimientos financieros.
Entre ellos figura un pago en efectivo de 3.000 dólares y un registro contable que, según los investigadores estadounidenses, reflejaría que Ghazi Hamad recibió personalmente alrededor de 700.000 dólares, equivalentes a más de medio millón de euros.
El Departamento del Tesoro estadounidense ha estimado anteriormente que Hamás podría haber obtenido hasta diez millones de dólares mensuales mediante organizaciones benéficas utilizadas como cobertura.
La Charity Commission bloquea sus movimientos
La Charity Commission, organismo encargado de supervisar las organizaciones benéficas británicas, ha abierto una investigación formal sobre los supuestos vínculos de Al-Khair Foundation con Hamás. El regulador ha impuesto además restricciones para impedir que la organización realice determinados gastos sin autorización previa.
Paralelamente, la unidad antiterrorista de la Policía Metropolitana de Londres investiga posibles delitos relacionados con financiación del terrorismo. Los agentes registraron el pasado 31 de julio dos direcciones en Croydon, el mismo día en que Hasna fue detenido por la National Crime Agency.
La Policía británica ha confirmado que mantiene contacto con el FBI y con la Charity Commission mientras continúan las pesquisas.
Un trabajador murió combatiendo presuntamente para Hamás
El caso cuenta además con un antecedente especialmente controvertido. En julio de 2024, las Fuerzas de Defensa de Israel aseguraron haber abatido a Hossam Mansour, trabajador de la organización, al que identificaron como comandante de un pelotón de Hamás.
Al-Khair Foundation rechazó esa versión y sostuvo que Mansour era un cooperante humanitario de alto rango que trabajaba en Gaza. Este episodio forma ahora parte del contexto que rodea las investigaciones abiertas sobre las actividades de la entidad.
Socia de organismos de la ONU y colaboradora del Gobierno británico
Al-Khair Foundation desarrolla proyectos en más de 75 países y mantiene relaciones con importantes instituciones internacionales. Entre ellas figura un acuerdo con UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos, destinado a desarrollar programas educativos en Gaza.
La organización ha colaborado también con el Gobierno británico y llegó a aparecer citada en un comunicado oficial relacionado con una nueva iniciativa contra el odio hacia los musulmanes. Además de sus programas humanitarios, gestiona escuelas islámicas en Reino Unido y otros países.
Estas conexiones institucionales han aumentado la presión política para determinar cómo una organización sometida ahora a una investigación de esta magnitud pudo mantener durante años relaciones estrechas con las autoridades.