«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El asesinato desenmascara a una izquierda sistémica más que cómoda con la violencia «progresista»

La siniestra reacción de la izquierda ante el asesinato de Charlie Kirk, un punto de inflexión en la política de EEUU

Charlie Kirk. Redes sociales

El asesinato de Charlie Kirk, una figura ascendente del soberanismo norteamericano de 31 años, que con solo 18 fundó Turning Point, un proyecto basado en la convicción de que la batalla cultural podía avanzarse mediante el diálogo abierto con los rivales ideológicos, ha sacado lo peor de la izquierda estadounidense y universal.

Escuchando a los grandes medios tradicionales y repasando las redes sociales uno entiende por qué la palabra latina para izquierda ha evolucionado a nuestro «siniestro». En Bluesky, la red social que se fundó para acoger a los «exiliados» de X que se quejaban del «radicalismo» del antiguo Twitter tras su compra por Elon Musk, era anoche una fiesta, una orgía de parabienes y celebraciones por el asesinato de Charlie.

No es extraño que en las redes norteamericanas esté recordando una figura de la historia española: Calvo Sotelo. Para muchos, el asesinato de Kirk, precedido en pocos días por el apuñalamiento mortal de la refugiada ucraniana Iryna Zarutska, y, sobre todo, la reacción de la progresía a los mismos, es un punto de no retorno en la vida política del país.

Por supuesto, las reacciones han atravesado fronteras. «Ese desgraciado era un apologeta de la violencia y de las armas», escribía en su cuenta de X el exdiputado por Convergencia i Unió Ignasi Guardans, nieto de Francisco Cambó. «Ha muerto de un tiro mientras fomentaba el odio a las personas trans, vinculándolas con la violencia. Sí, un tipo deleznable».

Pero ha sido en su patria donde su asesinato ha polarizado hasta el extremo la opinión, desenmascarando a una izquierda sistémica más que cómoda con la violencia «progresista».

Entre las reacciones oficiales destaca la del magnate y gobernador demócrata de Illinois, J.B. Pritzker, que en su breve discurso «de condolencia» ha venido a culpar del asesinato a una genérica «violencia política» azuzadas por el propio asesinado y, naturalmente, por Donald Trump. Olvidando, naturalmente, que esa violencia política no ha ido dirigida en mucho tiempo contra los prohombres del Partido Demócrata sino contra el propio Trump, en dos ocasiones, y ahora, fatalmente, contra Kirk.

En las grandes cadenas de televisión, las actitudes no eran muy distintas. CNN decidió buscar a un antiguo «amigo’ de Charlie que tachó el mensaje de Kirk —basado en el diálogo racional incluso con sus mayores rivales— de «polarizante» antes de añadir: «Yo dejé esa senda de radicalidad pero Charlie siguió».

En general, el mensaje de los medios era un velado «se lo estaba buscando». Así, en la MSNBC vinieron a culpar al propio Kirk de haber recibido un disparo en el cuello: «No puedes defender esos pensamientos horribles que tienes y luego decir esas palabras horribles y no esperar que ocurran acciones horribles». Iba con minifalda, cómo no la iban a violar.

Toda la satánica reacción de alegría o justificación por parte de la izquierda norteamericana contrasta con la indignación y la pena genuina de incontables americanos, figuras prominentes y ciudadanos anónimos, que se confiesan conmocionados por el asesinato, no menos que por la reacción macabra de los otros, y consideran esta muerte un punto de inflexión.

El propio presidente se ha pronunciado sobre el atentado en su red social, Truth, con estas palabras: «El gran, e incluso legendario, Charlie Kirk ha fallecido. Nadie entendía el corazón de la juventud de los Estados Unidos de América mejor que Charlie. Era querido y admirado por TODOS, especialmente por mí, y ahora ya no está con nosotros. Melania y yo queremos expresar nuestro más sentido pésame a su preciosa esposa Erika y a su familia. ¡Charlie, te queremos!». El presidente ha izado las banderas americanas a media asta en edificios oficiales en señal de duelo por el asesinato.

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