
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado durante un acto de regreso a clases en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, que todas las escuelas públicas del país están ahora «en aviso»: si le dicen a un niño que está atrapado en el cuerpo equivocado, están cometiendo abuso infantil.
«Todas las escuelas públicas de Estados Unidos están ahora en aviso: si le dicen a un niño que está atrapado en el cuerpo equivocado, están cometiendo abuso infantil», declaró Trump de forma contundente ante padres, educadores y estudiantes. Con estas palabras, el mandatario da un nuevo y directo golpe a lo que su administración denomina «ideología de género radical» o «locura transgender» en las aulas.
La secretaria de Educación, Linda McMahon, respaldó el mensaje y advirtió: «Si someten a los niños a experimentos radicales y dejan de lado a los padres, perderán su financiación federal». McMahon subrayó que el Departamento de Educación trabaja de la mano con el Departamento de Justicia para garantizar que ninguna escuela tenga más autoridad sobre un menor que sus propios progenitores.
Esta advertencia se enmarca en la ofensiva permanente de la administración Trump contra las políticas de transición de género secreta en centros educativos, la imposición de pronombres y nombres preferidos sin conocimiento familiar, y la presencia de ideología woke en el currículo. Ya se han abierto investigaciones concretas contra distritos como Anne Arundel County (Maryland) y Ann Arbor (Michigan) por ocultar información a los padres, y se han emitido órdenes ejecutivas previas que prohíben la «ideología de género» y el acceso de hombres biológicos a deportes e instalaciones femeninas.
Trump aprovecha el inicio del curso escolar para reiterar: «Estamos eliminando sistemáticamente cada una de estas traiciones radicales de la izquierda y estamos devolviendo el control a los padres. Ellos son los que aman a nuestros hijos, ellos son los que deben estar al mando».
Con este anuncio, el presidente no solo redefine el discurso oficial sobre la identidad de género en las escuelas públicas, sino que eleva a la categoría de abuso infantil cualquier intento de convencer a un menor de que su cuerpo no coincide con su «identidad». Las escuelas que ignoren la advertencia se enfrentan ahora a sanciones económicas y a posibles acciones legales.