Donald Trump asesta un nuevo golpe a la inmigración ilegal masiva. En esta ocasión, el Gobierno de Estados Unidos ha anunciado una drástica reducción de fondos en los programas de asistencia social que durante décadas beneficiaron también a refugiados y otros inmigrantes en el país. La medida, incluida en la nueva ley presupuestaria impulsada por la administración republicana y firmada en julio, implica un recorte de más de 187.000 millones de dólares en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), conocido anteriormente como cupones de alimentos. Según las estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso, esta disminución —cercana al 20% del presupuesto total del programa— privará a unas 90.000 personas de ayuda alimentaria cada mes.
A partir de ahora, refugiados y solicitantes de asilo quedarán excluidos de SNAP. Además, la misma ley prevé que en 2026 se elimine también su acceso a Medicaid, el sistema sanitario público destinado a personas con bajos ingresos o discapacidades.
Las autoridades estatales aún esperan instrucciones federales sobre cómo aplicar los nuevos criterios, aunque el texto legal estipula que los recortes deben entrar en vigor de inmediato. Entre las prioridades presupuestarias incluidas en la norma figuran incrementos en la seguridad fronteriza y reducciones de impuestos a los contribuyentes de mayores ingresos.