Cuando, hace unos meses, la Administración Trump desmanteló en buena medida la USAID, agencia federal que coordina las ayudas en el extranjero, se reveló a la vista del mundo el oscuro secreto de las organizaciones sin ánimo de lucro: muchas de ellas no eran más que pantallas de la agenda globalista alimentadas esencialmente con dinero del contribuyente.
Esta revelación, unida a la ofensiva federal contra el entramado de ONG que fomentan la insurgencia de izquierda radical contra el Gobierno estadounidense, liderada mayormente por las organizaciones de George y Alex Soros, ha supuesto un golpe mortal para el sector, que sufre la mayor crisis de su historia.
La campaña de presión contra este siniestro entramado de organizaciones sin ánimo de lucro ya se ha traducido en daños espectaculares, con la congelación o reducción de donaciones y subvenciones y una ola de despidos masivos.
Los últimos datos de empleo publicados por Challenger, Gray & Christmas muestran un panorama absolutamente catastrófico para el mercado laboral de las organizaciones no gubernamentales: «Las organizaciones sin fines de lucro siguen viéndose afectadas por la financiación gubernamental y el aumento de los costos», señala.
«Estas entidades anunciaron planes para recortar 27.651 puestos este año, un aumento del 419% con respecto a los 5.329 anunciados para estas fechas en 2024. Los resultados son alarmantes, con una ola de despidos que se extiende por todo el sector».
La Administración Trump ha emprendido una investigación sobre organizaciones sin fines de lucro de izquierda como la sorosiana Open Society Foundations y muchas otras fundaciones, tras la promesa de combatir el «terrorismo interno y la violencia política organizada», una ofensiva que ha sido también anunciada por el vicepresidente JD Vance y el asesor principal Stephen Miller.
Numerosos informes del Capital Research Center y de los investigadores Peter Schweizer y Seamus Bruner del Instituto de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAI) muestran pruebas abundantes obtenidas a partir de la información fiscal de que las fundaciones de Soros y otros grupos financiados por multimillonarios de izquierda canalizaron dinero a «grupos proterroristas».
El principal investigador de Schweizer, Bruner, incluso se dirigió al presidente Trump en televisión en directo sobre la crisis de las organizaciones sin ánimo de lucro que ha librado una guerra interminable contra la Casa Blanca. «Hemos identificado docenas de organizaciones radicales, no sólo las organizaciones descentralizadas de Antifa, sino docenas de organizaciones radicales que han recibido más de 100 millones de dólares de los inversores».