Varios senadores del Partido Republicano han instado en las últimas horas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a mantener e intensificar la presión sobre Irán, en un contexto de creciente tensión militar en el golfo Pérsico y con la posibilidad de un ataque sobre la mesa. El mensaje es claro: «el tiempo de los ayatolás acaba».
El senador por Carolina del Sur Lindsey Graham, uno de los principales aliados de Trump en el Senado, ha defendido el fin de la era de la República Islámica frente a la opción de reabrir negociaciones nucleares. Según Graham, las protestas en Irán reflejan que la población exige «el fin de la opresión bajo el régimen de los ayatolás» y no un nuevo acuerdo nuclear.
En esta línea, Graham sostuvo que mientras las administraciones de Barack Obama y Joe Biden «cayeron en todas las trampas iraníes», la política de Trump ha dejado a Teherán en su posición más débil desde 1979. «El pueblo está dispuesto a morir por una vida mejor y, por primera vez, tiene a un presidente estadounidense que les anima a seguir protestando y les promete ayuda», afirmó.
Otros senadores conservadores han respaldado públicamente esta estrategia. El senador por Florida Rick Scott aseguró que Irán «se tambalea», describiendo a un régimen «aterrorizado» frente a una población que exige libertad. «La presión debe ser máxima. El tiempo de los ayatolás ha terminado», insistió.
Desde Arkansas, el senador Tom Cotton reiteró que la postura de Trump es inequívoca y que el «régimen terrorista» iraní no puede acceder jamás al arma nuclear. «Los ayatolás conocen bien la capacidad militar de Estados Unidos y harían bien en tomarse en serio las advertencias del presidente», subrayó.
También el senador por Montana Tim Sheehy fue especialmente contundente al recordar que la Guardia Revolucionaria iraní «tiene sangre estadounidense en sus manos». En ese sentido, afirmó que Trump «no tendrá problema en devolver el favor», en alusión a un posible ataque. «No negociamos con terroristas», sentenció.
Por su parte, la senadora por Alabama Katie Britt defendió que resulta «fundamental» seguir respaldando a «los hombres y mujeres valientes de Irán que se enfrentan al régimen asesino del ayatolá y luchan por sus libertades».
Mientras tanto, Teherán asegura estar examinando vías diplomáticas para rebajar la tensión con Washington y reabrir conversaciones sobre su programa nuclear, con la mediación de países de la región. Desde el régimen iraní se acusa a los Estados europeos de alimentar la escalada, frente a los vecinos que, según Teherán, buscan desempeñar un papel «constructivo».
Trump, que inicialmente amenazó con una intervención militar directa tras la represión de las protestas en Irán, ha centrado después sus advertencias en el programa nuclear iraní, que el régimen insiste en calificar de pacífico. Un programa que sufrió un duro golpe tras los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, que dejaron más de 1.100 muertos en el país y marcaron un nuevo punto de inflexión en el pulso entre Washington y Teherán. Ahora, los senadores le dan vía libre a Trump para poder actuar.